Conoce el pronóstico de la temporada de huracanes en EE.UU. en este 2026
El Niño podría reducir la cantidad de tormentas y ciclones, pero expertos alertan por intensificación rápida y hasta 5 de gran intensidad
Pese a que este año podría haber pocos huracanes, las autoridades piden estar preparados para la temporada. Crédito: Dave Martin | AP
La temporada de huracanes del Atlántico en 2026 podría registrar una actividad cercana o incluso por debajo del promedio histórico debido al desarrollo del fenómeno climático conocido como “El Niño”. Sin embargo, los expertos advierten que esta aparente “calma” no debe generar confianza excesiva: el riesgo de impactos significativos en Estados Unidos sigue siendo elevado.
De acuerdo con el pronóstico publicado por AccuWeather, se esperan entre 11 y 16 tormentas con nombre durante la temporada, de las cuales entre 4 y 7 podrían convertirse en huracanes, incluyendo entre 2 y 4 de gran intensidad (categoría 3 o superior). Además, se prevé que entre 3 y 5 sistemas tengan impacto directo en territorio estadounidense.
Aunque estas cifras se sitúan ligeramente por debajo del promedio histórico (14 tormentas, 7 huracanes y 3 mayores), los especialistas insisten en que el número total no refleja necesariamente el nivel de peligro.
“El Niño”, el gran modulador de la temporada
El principal factor detrás de esta previsión es el desarrollo de “El Niño”, un fenómeno que se produce cuando las temperaturas del océano Pacífico ecuatorial aumentan por encima de lo normal. Este calentamiento altera los patrones atmosféricos globales y suele generar condiciones menos favorables para la formación de ciclones en el Atlántico.
En particular, “El Niño” incrementa la cizalladura del viento (corrientes de aire en distintas direcciones y velocidades), lo que dificulta la organización de tormentas tropicales. Según los meteorólogos, este efecto podría intensificarse hacia la segunda mitad de la temporada, reduciendo la actividad durante el pico climatológico del 10 de septiembre.
Incluso, existe una probabilidad del 15% de que se desarrolle un “súper El Niño”, lo que podría disminuir aún más la formación de tormentas hacia finales de octubre y noviembre.
Sin embargo, la experiencia reciente demuestra que este fenómeno no garantiza una temporada tranquila. En 2023, bajo condiciones de “El Niño”, se registraron 20 tormentas con nombre, impulsadas por temperaturas excepcionalmente cálidas en el Atlántico.

Aguas cálidas: combustible para huracanes más intensos
Uno de los elementos que más preocupa a los expertos en 2026 es la temperatura del océano Atlántico. Aunque no se espera que alcance los niveles récord de años anteriores, el agua seguirá siendo lo suficientemente cálida como para alimentar tormentas potentes.
Este calor no solo se encuentra en la superficie, sino que se extiende a cientos de pies de profundidad, lo que aumenta el contenido energético disponible para los ciclones. Como resultado, existe un riesgo significativo de intensificación rápida, un fenómeno en el que una tormenta puede pasar de ser moderada a extremadamente peligrosa en cuestión de horas.
Este tipo de evolución representa un desafío crítico para las autoridades y los residentes costeros, ya que reduce drásticamente el tiempo disponible para prepararse o evacuar.
Otro factor clave en la temporada 2026 será la posibilidad de desarrollo temprano de sistemas tropicales, incluso antes del inicio oficial el 1 de junio. Las aguas cálidas podrían favorecer la formación de tormentas en mayo o a principios de la temporada.
Especialmente preocupante es el fenómeno conocido como “desarrollo local” o homegrown development, en el que sistemas se forman cerca de la costa estadounidense, en el Golfo de México, el Caribe occidental o el Atlántico cercano. Estas tormentas suelen ofrecer poco tiempo de reacción, aumentando su peligrosidad.
Además de “El Niño”, los meteorólogos vigilan otros elementos que influirán en la temporada. Entre ellos destaca la posición del anticiclón de las Bermudas, que podría ubicarse más al este y sur, favoreciendo que algunas tormentas se desvíen mar adentro.
También se espera la presencia intermitente de polvo del Sahara, que puede inhibir la formación de ciclones al introducir aire seco en la atmósfera.
Zonas de mayor riesgo en EE.UU.
El pronóstico indica que las áreas con mayor probabilidad de impactos directos en 2026 serán la costa norte y noreste del Golfo de México, así como las Carolinas. Estas regiones han mostrado patrones similares en años con condiciones climáticas comparables, como 2009, 2014, 2018 y 2023.
Por el contrario, el riesgo sería menor en el sur de Texas, aunque los expertos advierten que ninguna zona está completamente a salvo. Incluso tormentas que no tocan tierra pueden causar daños importantes a través de marejadas ciclónicas, lluvias intensas o vientos fuertes.
Un ejemplo reciente es el huracán Erin en 2025, que, pese a no tocar tierra directamente, provocó erosión severa en la costa atlántica y el colapso de viviendas.
La historia demuestra que una temporada con pocos sistemas puede ser devastadora. El caso más emblemático es 1992, cuando solo se registraron 7 tormentas, pero una de ellas, el huracán Andrew, causó daños catastróficos en EE.UU.
Más recientemente, la temporada 2025 fue cercana al promedio en número de tormentas, pero incluyó 3 huracanes de categoría 5, casi igualando el récord histórico.
Preparación: la clave ante la incertidumbre
Los expertos insisten en que la preparación debe ser la misma cada año, independientemente de los pronósticos. Revisar seguros, rutas de evacuación y suministros de emergencia puede marcar la diferencia ante un evento extremo.
“El hecho de que se espere una temporada ligeramente por debajo del promedio no significa que no pueda haber impactos importantes”, advirtió el meteorólogo Alex DaSilva.
En definitiva, aunque “El Niño” podría moderar la actividad ciclónica en 2026, la combinación de aguas cálidas, intensificación rápida y posibles desarrollos cercanos a la costa mantiene el riesgo en niveles significativos. Como señalan los especialistas, basta una sola tormenta para cambiarlo todo.
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