Cuando decimos Nueva York para Todos, nos referimos a todos
Actualmente, miles de neoyorquinos viven con el temor diario de ser arrestados, detenidos y deportados por ICE.
Linda Flor Brito, Gerente Sénior de Políticas y Organización, habla en apoyo a "New York for Al" en Albany. Crédito: Fabian Cisneros | Cortesía
El Sr. A llegó a Estados Unidos desde Trinidad y Tobago con solo cinco años de edad. Tras cursar el bachillerato, quería ahorrar dinero para continuar sus estudios, pero una amistad le pidió ayuda para vender drogas. Fue arrestado y condenado por vender menos de medio gramo de cocaína por $50 y recibió cinco años de libertad condicional. Durante ese periodo, obtuvo un título asociado, reflexionó sobre sus acciones y empezó a avanzar en la vida, hasta que ICE lo detuvo cruelmente durante su cita de libertad condicional y lo deportó, separándolo de su madre, quien dependía de su cuidado y apoyo.
¿Cómo sucedió esto? El Departamento de Libertad Condicional para Adultos del condado compartió su información personal con ICE, sin considerar el daño que esto podría causar, a pesar de que ya había cumplido su sentencia y estaba iniciando una nueva etapa de su vida.
Actualmente, miles de neoyorquinos viven con el temor diario de ser arrestados, detenidos y deportados por ICE. Nuestros familiares, amistades y vecinos, como el Sr. A, que han cumplido sentencias previas, corren un mayor riesgo. Por esa razón, activistas y miembros de la comunidad solicitan que en Albany se apruebe la Ley Nueva York para Todos (New York for All), un proyecto de ley que desvincularía considerablemente a las agencias locales y estatales (incluidas las fuerzas policiales) en acciones de ICE y en deportaciones masivas.
A lo largo de nuestras décadas de experiencia, hemos observado que el prejuicio racial en todos los aspectos de los sistemas penal y de inmigración conduce a que las comunidades Negras, Latinx y racializadas sean interrogadas, detenidas, arrestadas, condenadas y deportadas en proporciones mayores que las de los neoyorquinos blancos. El perfil racial y la discriminación están arraigados en estos sistemas, lo que provoca estas claras disparidades.
El propósito de Nueva York para Todos es convertir nuestro estado en un lugar más seguro y equitativo para todos. Cuando un juez autoriza la liberación de un miembro de la comunidad, al retirarle los cargos o al cumplirse una sentencia, esa persona debería poder regresar a casa y reunirse con sus seres queridos.
Si no apoyamos Nueva York para Todos ahora, ICE continuará arrancando a las personas de sus familias sin una orden judicial y enviándolas a centros de detención y a la deportación. Esto socava los principios fundamentales del debido proceso y constituye un doble castigo cruel basado únicamente en el lugar de nacimiento de alguien.
La gobernadora Hochul entiende bien lo que está en juego para los inmigrantes en contacto con el sistema penal. El año pasado, concedió clemencia a Sammy Vatthanavong, quien emigró de niño y se enfrentaba a la deportación por una antigua condena, declarando: “Ya han saldado su deuda y que me condenen si permito que los deporten a un país donde no conocen ni un alma. A quienes los demonizan para sacar provecho político les pregunto: “¿Dónde está tu compasión?”.
No podemos permitir que las fuerzas policiales locales impongan un doble castigo ni refuercen los prejuicios raciales. Además, deberíamos ampliar la rendición de cuentas cuando los agentes vulneren los derechos de las personas, mediante proyectos de ley como el del Fin de la Inmunidad Calificada, en lugar de excluir a las personas de la protección.
La detención y la deportación constituyen actos de violencia. Los neoyorquinos pueden ser secuestrados, trasladados a centros de detención y luego expulsados a un tercer país donde sus vidas corren peligro.
En 2025, treinta y dos personas murieron bajo custodia de ICE y ya hemos perdido al menos 13 personas en lo que va del año. Existen reportes de abusos sexuales, golpizas y negligencia médica en centros de detención de ICE en todo el país. ICE utiliza fondos de nuestros impuestos estatales y locales para detener a personas y enviarlas a una “caja negra” donde quizás jamás serán escuchadas. Además, ICE ha desafiado órdenes judiciales que prohibían desterrar a personas a la infame prisión CECOT en El Salvador, donde varias organizaciones han documentado torturas, y ha dejado abandonadas a personas en otros países, donde podrían desaparecer.
La legislatura y la gobernadora ahora tienen la oportunidad de aprobar Nueva York para Todos para proteger los derechos de todas las personas que viven en el estado. Como afirmó la propia gobernadora Hochul: “Es hora de que nuestros líderes en Albany enfrenten a los políticos que demonizan a nuestros familiares y vecinos inmigrantes para sacar provecho político”. Demuestra tu compasión, sé justo y actúa para que Nueva York sea un hogar seguro para todos.
Karla McKanders es la directora del Instituto Thurgood Marshall del Fondo de Defensa Legal (Legal Defense Fund, LDF). Yasmine Farhang es la directora ejecutiva del Proyecto de Defensa de los Inmigrantes (Immigrant Defense Project, IDP).