Innovador de Trasplantes en Lucile Packard Children’s Hospital Stanford Celebra 30 Años Salvando Vidas

Innovador de Trasplantes en Lucile Packard Children’s Hospital Stanford Celebra 30 Años Salvando Vidas

Hace tres décadas, en los albores del trasplante de hígado, los bebés con insuficiencia hepática por lo general morían. Los trasplantes estaban salvando la vida de adultos y niños mayores, pero no se los ofrecía a pacientes menores de 2 años. Los médicos consideraban que para estos pequeños, la operación era demasiado arriesgada y difícil. Pero un cirujano ambicioso, llamado Carlos Esquivel cambió esa forma de pensar.

At Lucile Packard Children's Hospital Stanford, transplant innovator Carlos Esquivel, MD, PhD, is ce ...

At Lucile Packard Children’s Hospital Stanford, transplant innovator Carlos Esquivel, MD, PhD, is celebrating the 30th anniversary of his first liver transplant and the ground-breaking procedures that have helped him save hundreds of lives. (Photo: Business Wire)

Ahora jefe de la división de trasplantes en Lucile Packard Children’s Hospital Stanford, el Dr. Esquivel, PhD, es elogiado en todo el mundo por su habilidad de realizar trasplantes en bebés y niños muy enfermos. Pero en 1984, simplemente era un cirujano en etapa de formación que quería un desafío. No sabía que se convertiría en un defensor de los trasplantes de hígado pediátricos y en líder de un equipo de trasplante extraordinario que ayuda a los pacientes a lograr una vida más sana y feliz.

Casi al final de su residencia en cirugía en UC Davis, el nativo de Costa Rica comprendió que la carrera que planeaba en cirugía vascular no sería un reto suficiente para él. Solicitó una beca de especialización con el Dr. Thomas Starzi, PhD de la Universidad de Pittsburgh, que había realizado el primer trasplante de hígado humano exitoso unos años atrás y que estaba perfeccionando el difícil y esotérico procedimiento. Muy pronto, Starzi guiaba a Esquivel en un trasplante en un hombre con insuficiencia hepática aguda que había llegado al hospital en un coma profundo. La operación salió bien. Dos días después, el paciente despertó.

“Cuando vi eso, que se despertaba alguien que había estado al borde de la muerte, fue increíble”, afirmó Esquivel. “Jamás miré hacia atrás”.

Por el contrario, empezó a orientarse hacia los bebés a los que no se ofrecían trasplantes de hígado. Muchos sufrían de un defecto congénito denominado atresia biliar que causa insuficiencia hepática en el nacimiento o la primera infancia.

“Son enormes las dificultades con el trasplante de estos pacientes”, manifestó Esquivel, quien es Profesor Arnold and Barbara Silverman en Trasplante Pediátrico en la Facultad de Medicina. Cuando el hígado no trabaja, la sangre no coagula, lo que aumenta la pérdida sanguínea durante la cirugía. El problema es peor para un paciente pequeño que tiene menos sangre. El enganche de los diminutos vasos sanguíneos al órgano donado también es difícil. Y como la insuficiencia hepática afecta el crecimiento, estos niños son pequeños para su edad. En resumen, afirmó Esquivel, “los pacientes con insuficiencia hepática son algunos de los más enfermos del hospital”.

Pero sin los trasplantes, morían inevitablemente. Así que Esquivel comenzó a tratar de trasplantarlos. Al principio, alrededor del 70 % sobrevivió.

“Pasar de una mortalidad del 100 % a una sobrevida del 70 % fue una mejora enorme”, manifestó Esquivel. Publicó sus resultados en 1987 y comenzó a defender que los beneficios del trasplante deberían ofrecerse a bebés y niños pequeños.

“Todo el campo pasaba en ese momento por una revolución”, indicó Starzl, hoy profesor emérito en la Universidad de Pittsburgh. La calidez y la inquietud científica de Esquivel, así como su carácter sensible hicieron que fuera la persona indicada para avanzar la transformación del campo, indicó Starzl. Pero fueron sus habilidades quirúrgicas las que realmente lo distinguieron.

“Instintivamente es un cirujano extraordinario”, manifestó Starzl. “Tiene la clase de cualidades de un virtuoso que no se pueden enseñar”. Esas habilidades permitieron que Esquivel reconstruyera una y otra vez los diminutos vasos sanguíneos y los conductos que alimentan al hígado. “Se necesita un nivel de habilidad distinto al que se requiere para los adultos”, afirmó Starzl.

Desde Pittsburgh, Esquivel se mudó al Pacific Presbyterian Medical Center de San Francisco (ahora el California Pacific Medical Center) para crear un equipo multidisciplinario que se ocupara de las muchas facetas del cuidado del trasplante.

En 1995, el equipo llegó al Lucile Packard Children’s Hospital Stanford y creó un programa al que actualmente se reconoce como uno de los más grandes y experimentados en el mundo. Realizaron más de 600 trasplantes de hígado, incluidos algunos en los cuales los pacientes recibieron además otro órgano, como corazón, riñón, pulmón o intestinos.

En 2013, el equipo logró un 100 % de sobrevida al año para sus pacientes de trasplante de hígado, una tasa más alta de la esperada, considerando la naturaleza aguda de los casos que reciben. Sus avances incluyen el desarrollo de regímenes de fármacos inmunosupresores con menos efectos adversos; ofrecen trasplante de hígado para nuevas indicaciones como enfermedades metabólicas heredadas y son pioneros en una clínica en la que los receptores adolescentes de trasplantes aprenden a asumir la responsabilidad de su propia atención.

“Hemos logrado formar un equipo increíble”, afirmó Esquivel.

Mientras tanto, Esquivel sigue cuidando de los diminutos y frágiles bebés que lo inspiraron décadas atrás. La atresia biliar sigue siendo la causa principal de insuficiencia hepática en la infancia y muchos hospitales siguen rechazando los casos difíciles.

Uno de estos casos fue el de Zachary Teczon, cuya salud se estaba deteriorando rápidamente cuando el equipo decidió que, a los 7 meses de edad, ya no podía seguir esperando un trasplante de hígado. En una operación que utilizó todos los años de innovación quirúrgica de Esquivel, Zachary recibió su nuevo hígado el 28 de enero de 2012. Tras meses de ver como Zachary empeoraba, su mamá, Jennifer Delia, nunca olvidará la manera como se sintió ese día.

“Tenía miedo pero estaba feliz porque él iba a tener una nueva vida”, afirmó Delia.

Al día siguiente, se sintió aliviada y exultante cuando Esquivel salió del quirófano para informarle que la operación de Zachary había sido un éxito.

“Él salvó a mi bebé”, afirmó Delia. “Nada de lo que pueda hacer alcanza para agradecerle lo suficiente”.

Por su parte, Esquivel se siente agradecido de ver que los receptores del trasplante crecen y se desarrollan. Adora recibir mensajes de las familias de los jóvenes, ahora en su segunda década de vida, como Kelly Olmo de Oakland, que fue una de sus primeras pacientes cuando recibió su trasplante hace 25 años a la edad de 2 años. Saber de las vidas de antiguos pacientes como Kelly y de la alegría que sienten sus familias al verlos crecer, lo convence de que las dificultades de ser un innovador en trasplantes valen la pena. “Es muy conmovedor”, declaró. “Es realmente la mejor recompensa posible”.

Acerca de Stanford Children’s Health y el Lucile Packard Children’s Hospital Stanford

Stanford Children’s Health, con el Lucile Packard Children’s Hospital Stanford como sede central, es un líder internacionalmente reconocido por su cuidado infantil de clase mundial y por sus resultados extraordinarios en todas las especialidades de pediatría y obstetricia desde las rutinarias hasta las raras, para todos los niños y mujeres embarazadas. Junto a los médicos, enfermeras y personal de Stanford Medicine, ofrecemos nuestra investigación y atención innovadora a través de asociaciones, colaboraciones, difusión, clínicas especializadas y centros de atención primaria en más de 100 localidades de la región occidental de los EE. UU. Como organización sin fines de lucro, estamos comprometidos a apoyar a nuestra comunidad (desde el cuidado de niños sin seguro o con seguro insuficiente, adolescentes sin hogar y madres embarazadas, hasta la ayuda para restablecer el lugar de la enfermera de escuela en las escuelas locales). Para obtener más información sobre nuestra gama completa de programas de excelencia y nuestra red de atención, visite stanfordchildrens.org y nuestro blog Healthier, Happy Lives. Únase a nosotros en Facebook, Twitter, LinkedIn y YouTube.

El Lucile Packard Children’s Hospital Stanford es la sede central del Stanford Children’s Health y es uno de los mejores hospitales de la nación para el cuidado de los niños y las mujeres embarazadas. Por una década hemos sido clasificados como el hospital de niños número 1 en el norte de California de acuerdo con la encuesta Best Children’s Hospitals 2014-15 de U.S. News & World Report y somos el único hospital en el norte de California en recibir el Top Children’s Hospital award nacional para 2013 de Leapfrog Group por calidad y seguridad en la atención del paciente. Descubra más en stanfordchildrens.org.

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