La hipocresía rampante de Donald Trump

En nuestras manos está elegir a un showman racista (y rodeado de racistas) que jamás ha hecho nada en su vida por los otros, o a una mujer que ha dedicado su vida a los otros

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La hipocresía rampante de Donald Trump

El reporte de empleos del mes de octubre muestra la creación de 161.000 nuevos puestos de trabajo, la tasa oficial de desempleo descendiendo al 4,9% y las ganancias medias por hora subiendo un 2,8% año a año (un nivel que no se alcanza desde julio del 2008). El reporte también revisa al alza los meses de agosto y septiembre, cada uno con 44.000 empleos más. Así que en los tres últimos meses se han creado un promedio de 176.000 empleos por mes. Desde el 2010, habiendo frenado la dolorosa recesión con la que recibió al país de manos de su predecesor, el republicano George W. Bush, el gobierno del presidente Obama ha creado aproximadamente 15.000.000 de empleos adicionales.

Si a esos 15 millones le agregamos los que logró que no se perdieran cuando detuvo la caída en pique de la economía, más el bloqueo salvaje que tuvo que enfrentar por parte del GOP en el Congreso a todas las medidas de estímulo que propuso y las amenazas con el impago de la deuda y el cierre del gobierno federal, que le costaron al país que las agencias calificadoras disminuyeran su clasificación, podemos decir que el demócrata Barack Obama obró una especie de milagro. Uno que debe escocer mucho, a quienes, a costa del bienestar de la gente, quisieron sabotear su mandato.

A veces parece que les doliera hasta a quienes les ha ido mejor. Como si ver lo logrado por el Presidente fuese imposible, aunque los hechos estén ahí para demostrar lo contrario. Y aunque esos hechos hayan traído una significativa mejora en su calidad de vida.

¿Será esa misma ceguera la que no les permite ver la hipocresía rampante de Donald Trump? ¿Ese candidato del GOP que les hablaba a los miembros del exilio cubano diciendo que de ninguna forma podía levantarse el embargo porque todo dinero invertido en Cuba alimentaba los bolsillos de Fidel y Raúl Castro, al tiempo que enviaba a sus negociadores a estudiar la posibilidad de construir uno de sus hoteles en la isla y violaba el embargo?

¿Ese candidato del GOP que habla de transparencia y es el primer candidato desde Nixon (que no los presentó) que no muestra su declaración de impuestos, dando largas hasta que llegó el día de la elección y no lo hizo? ¿Ese candidato que se jacta de ser el mejor empresario del mundo, pero ha caído seis veces en bancarrota y llegó a declarar una pérdida de un billón de dólares? ¿Ese que se jacta de ser el hombre que más respeta a las mujeres a pesar de que en todas partes están registrados (video, audio, Twitter) sus insultos despectivos? ¿Ese que dice respetar a los latinoamericanos (argentinos, colombianos, brasileros, nicaragüenses, ecuatorianos, mexicanos, cubanos, dominicanos, peruanos, venezolanos, todos) mientras nos acusa de violadores, asesinos, mafiosos y matones?

¿Es ceguera lo que no les permite ver que esa obstrucción, con la que desde ya amenazan de nuevo de no ganar el martes, es la peor amenaza de esta nación en su historia? Algo así como: si no somos nosotros, nadie. Si no somos nosotros, nadie escogerá jueces de la Corte Suprema. Si no somos nosotros, nadie podrá gobernar esta república. Si no somos nosotros, nadie aprobará una ley en el Congreso.

¿Qué incluirá ese “nosotros”? ¿Será “nosotros” los republicanos o “nosotros” los hombres blancos? ¿O será “nosotros” los que no somos inmigrantes?

En nuestras manos está elegir a un showman racista (y rodeado de racistas) que jamás ha hecho nada en su vida por los otros, o a una mujer que ha dedicado su vida a los otros.

Usted decide.

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