Ofreció vender su ceviche en Facebook, y podría ir a prisión por ello

La mujer, madre de 6, vendía comida ilegalmente a través de un grupo de la red social y cayó en una trampa de la policía

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Ofreció vender su ceviche en Facebook, y podría ir a prisión por ello

Mariza Reulas, una madre soltera de 6 y residente de Stockton, se enfrenta a un juicio por vender comida sin licencia a través de un grupo de Facebook.

El grupo 209 Food Spot es un grupo cerrado de Facebook creado por residentes de Stockton para intercambiar recetas, organizar potlucks o, en ocasiones, vender la comida que preparaban. El problema está en esa última práctica: como fueron avisados por las autoridades, vender comida sin los permisos necesarios, sobre todo los relativos a las condiciones higiénicas del lugar donde se prepara el producto, está prohibido.

En diciembre del año pasado, un agente encubierto solicitó a Reulas uno de sus platos más apreciados, el ceviche, como parte de una operación para hacer desistir la venta ilegal dentro del grupo. La mujer cayó en la trampa, junto con otra docenas de participantes que no tenían licencia para vender sus productos.

Pero ella fue la única del grupo que se negó a aceptar un acuerdo del juez, por eso ahora se enfrenta a cargos criminales y tendrá que presentarse ante la corte del condado de San Joaquín.

Los cargos de los que se le acusa, delitos menores por gestionar un negocio sin permisos y venta ilegal de sustancias, podrían incluso llevarla varios meses a la cárcel, o costarle una multa de varios cientos de dólares.

La fiscal adjunta del distrito del condado de San Joaquín, Kelly McDaniel, declaró que es su trabajo hacer cumplir la ley y que la actual legislación prohíble claramente la venta de cualquier comida que no haya pasado una inspección del departamento de sanidad.

No solo pone en peligro a los consumidores, explicó, además es injusto para todos aquellas personas que sí se dedican profesionalmente a la venta de comida y hacen un esfuerzo económica para asegurarse de respetar la ley y ofertar un producto seguro.

Reulas lleva dos años sin trabajar por motivos personales y para cuidar de sus seis hijos, pero afirmó que la venta de sus recetas nunca pretendió ser un negocio y que le preocupa el estrés que el proceso judicial causa a los menores, o la posibilidad de acabar entre rejas y dejarles sin un padre. También, como declaró en su página de GoFundMe, espera poder abrir su propio restaurante una vez termine el proceso.

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