Divulgan estrategia para defender a “Dreamers”

La educación, campaña antidiscriminación y presionar por una reforma migratoria son parte de la lucha

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Divulgan estrategia para defender a “Dreamers”
La campaña se enfocará en defender a los jóvenes.

WASHINGTON.- Activistas proinmigrantes de la frontera sur divulgaron este miércoles una estrategia en varias capas para defender a los “Dreamers” y demás inmigrantes que estén en peligro de deportación bajo el entrante gobierno del presidente electo, Donald Trump.

La estrategia multifacética incluye educar a la comunidad inmigrante sobre sus derechos; una petición en línea contra las deportaciones, y una campaña de presión por la reforma migratoria, dirigida a demócratas y republicanos en los pasillos del Congreso en Washington.

En entrevista telefónica con este diario, Fernando García, director ejecutivo de la Red Fronteriza por  los Derechos Humanos (BNHR, por su sigla en inglés), explicó que esta estrategia es una respuesta a la “política agresiva” de Trump en contra de las comunidades inmigrantes, en particular los jóvenes “Dreamers”.

“Si Trump no entiende que los inmigrantes son el futuro de este país, nuestro mensaje para él será que  estos Dreamers no están solos, que vamos a luchar por protegerlos si quedan expuestos a la deportación”, subrayó García horas antes de presentar su plan en público.

Estrategia en múltiples capas

Mañana mismo, el grupo lanzará simultáneamente una petición en línea “contra la xenofobia y el racismo” y una campaña de educación en la frontera “para que los inmigrantes conozcan sus derechos constitucionales y sepan cómo reaccionar si están frente a la policía o agentes de Inmigración”, precisó García.

Decenas de líderes comunitarios o “promotores de derechos” participarán en ese esfuerzo de “primer nivel” en parques, iglesias, centros comunitarios y casas, debido a la zozobra y el miedo que existe en la comunidad inmigrante sobre posibles redadas.

Cortesía
Fernando García, director ejecutivo de la Red Fronteriza por los Derechos Humanos.

Para García, es urgente que los indocumentados entiendan que, en el marco del debido proceso legal en EEUU, si un agente toca a su puerta, no tienen que abrirle a menos que tenga una orden de cateo y, si son arrestados, pueden solicitar un abogado y una audiencia frente a un juez.

Otra parte de la estrategia tiene que ver con la defensa de los 750,000 “Dreamers” amparados al programa de “acción diferida” (DACA) de 2012, que Trump ha prometido anular y dejaría en limbo a estos inmigrantes.

Para ello, BNHR echará a andar una petición en línea y una campaña bautizada como “We Are All DACA” (“Todos Somos DACA”), para presionar al Congreso a que defiendan ese programa y exigir que Trump lo deje intacto.

Lo correcto a corto plazo, según García, es que el Congreso retome la lucha por un “Dream Act”, como el que promovió infructuosamente durante varios años el senador demócrata por Illinois, Dick Durbin.

“Vamos a ir a Washington en algún momento de enero o febrero, para entregar una petición con miles de firmas al Congreso, para que resista el racismo y la xenofobia”, enfatizó García.

Por último,  agregó el activista, habrá una gran movilización en El Paso (Texas) el próximo 10 de diciembre “por la inclusión, por nuestros derechos y contra el racismo y la xenofobia”, que además coincidirá con el “Día Internacional de los Derechos Humanos”.

Compás de espera

Nadie sabe a ciencia cierta qué hará Trump al asumir la presidencia a partir del próximo 20 de enero, porque ha dado señales mixtas sobre su futura política migratoria.

Desde que lanzó su campaña presidencial en junio de 2015, Trump prometió deportar a todos los 11 millones de inmigrantes indocumentados, además de construir un  muro a lo largo de la frontera sur, financiado por México.

Fue una promesa que repitió constantemente, sobre todo en estados con alta concentración de inmigrantes indocumentados, y que le ayudó a sumar votos entre sectores ultraconservadores y anti-inmigrantes en el país.

Posteriormente, Trump fue matizando su visión migratoria, explicando que su prioridad será deportar a hasta tres millones de indocumentados con expedientes criminales, para después estudiar opciones para el resto.

Trump bajó el tono de su retórica anti-inmigrante, comentando recientemente que algunos inmigrantes son “personas estupendas”.

Sin embargo, en paralelo, Trump ha nombrado a su equipo de transición, a su Administración y su eventual Gabinete presidencial a figuras como los ultraconservadores Steve Bannon, Kris Kobach, y el senador Jeff Sessions, todos conocidos por sus posturas anti-inmigrantes.

Según García, grupos como el suyo no esperarán a ver qué decide Trump, porque lo mejor es estar preparado para lo que venga.

La BNHR, que tiene más de 9,000 miembros en  el oeste de Texas y el sur de Nuevo México, sumará fuerzas en esta lucha con otras organizaciones locales y estatales a través de la llamada Alianza de Texas para la Reforma Migratoria (RITA, por su sigla en inglés).

La alianza con el grupo de Texas cobra mayor urgencia porque ese estado se alista para adoptar medidas de “mano dura” contra los inmigrantes indocumentados, en su lucha campal contra las “ciudades santuario”.

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