El mérito del panameño es como todo un as del montículo

NUEVA YORK – Contrario a lo que muchos piensan, Mariano Rivera no sólo se le reconoce como uno de los mejores lanzadores de todos los tiempos, debido a su número de juegos salvados.

No y mil veces no.

El sobresaliente pitcher paname;no de los Yankees, en la actualidad es un verdadero as del montículo y uno de los lanzadores más incómodos de batearle en la historia de las Grandes Ligas.

Esto no es sólo opinión del que escribe, sino el testimonio de muchos jugadores; y las estadísticas no mienten.

El derecho de 41 años de edad y 16 temporadas en las mayores, quien está a punto de romper la marca de más juegos salvados (601) implantado por Trevor Hoffman en el ‘big show’, para formar parte del único dúo en llegar a este club, tiene estadísticas impresionantes.

Mariano tiene marca de 2.06 en carreras limpias permitidas de por vida en las mayores como relevista. Además el nativo de Panamá, quien debutó con los Yankees en 1995 conserva .077 en postemporada y en su carrera hoy por hoy insribe record de 75-57 (2.22) en juegos ganados y perdidos durante 1207.0 entradas trabajadas.

Con estas credenciales Rivera no necesita exhibir como su único mérito para estar el salón de los inmortales de Cooperstown la hazaña de los 600 o más salvados.

Cuando el periodista Jerome Holtzman inventó en 1960 la cláusula de juegos salvados, la cual fue reconocida en las estadísticas de Grandes Ligas a partir del 1969, quizá no lo hizo para que se reconociera a los salvadores sólo por esos números.

No en esta forma.

Muchos expertos discuten si salvar es ‘salvar un juego’. ¿Entonces, porqué no darle mérito también al relevista largo y corto, -este último llamado ‘preparador de mesa para el taponero o -apaga fuego’?

El béisbol tiene mucha cosas que criticar, siempre cuando de estadística se trata.

En el caso de Rivera, él mismo dijo que no se trata de venir a tirar uno, dos o más lanzamientos para que lo feliciten como salvador del juego.

Rivera, quien por su humildad y sentido religioso no le gusta los halagos a su persona, sino el mérito para todos, se encuentra en estos momentos como protagonista de algo inusual en la historia de las Grandes Ligas.

Por sus hechos será recordado.

Entonces, como ex abridor, relevista, preparador y cerrador, Mariano tiene la gloria a su alcance en la historia de las Grandes Ligas. Esto hay que reconocerlo.

constantino.vilori@eldiariony.com