El Tratado de Libre Comercio que no llega

Parece que fue ayer cuando el Presidente Barack Obama se reunió con su homólogo colombiano Juan Manuel Santos. En esa reunión, en abril de este año, Obama prometió un plan para obtener la aprobación en el Congreso del Tratado de Libre Comercio con Colombia. El tratado viene dando tumbos desde la administración del Presidente George W. Bush. Obama dijo que había que renegociarlo y así se hizo. Dice que el tratado con Colombia aumentaría las exportaciones de Estados Unidos en mil millones de dólares y eso crearía muchos empleos en este país.

Crecer las exportaciones es lo que Obama quiere, como parte de su empeño en crear nuevos empleos. Cacarea de cómo los republicanos impiden que su plan para crear nuevos empleos sea aprobado por el Congreso. Pero siempre se le olvida hablar de los tratados de libre comercio con Colombia, Panamá y Corea del Sur. Se le olvida, porque hasta el lunes los tenía engavetados en la Casa Blanca y ni siquiera los había enviado al Congreso. No los menciona porque sus principales oponentes son los sindicatos norteamericanos, parte de la base de Obama; y su mismo Partido Demócrata.

No va a ser fácil aprobar estos tratados. No importa que Canadá y Chile ya hayan firmado acuerdos similares. Y lo más preocupante es que no importa que Canadá ya le ha quitado gran parte de las exportaciones de trigo y maíz que hacían los agricultores estadounidenses a ese país andino, que dicho sea de paso, es uno de los mejores aliados políticos que este país tiene en América Latina.

Los sindicatos exigen que el Congreso apruebe una ley para darles entrenamiento a los trabajadores que puedan ser perjudicados por el trabajo. Y además exige que Colombia mejore la protección que le da el gobierno a los líderes sindicales. Muchos han muerto en la violencia que vive ese país hace décadas. Pero los sindicatos y los demócratas ignoran, que el número de sindicalistas muertos ha disminuido enormemente en los últimos años. Colombia ha cumplido con lo que exige Estados Unidos. Son los aliados del presidente Obama los que impiden que este cumpla con su promesa.

Obama quiere crecer las exportaciones. Lo ha dicho en muchísimas ocasiones. Eso mejoraría la balanza comercial norteamericana y ayudaría a crear miles de empleos en Estados Unidos. En el caso de Colombia, muchos de esos empleos serían en el sur de la Florida, ya que es uno de los lugares más poblados por colombianos en este país y además tiene los puertos de Port Everglades y el Puerto de Miami – los más cercanos a Colombia.

No hay que olvidar lo que ayudaría a los agricultores estadounidense. De acuerdo a la Embajada de Colombia en Washington, la nación andina ha disminuido considerablemente sus exportaciones de maíz y trigo de EE.UU.

Lograr la aprobación del tratado con Colombia va a ser difícil. Los sindicatos siguen opuestos con vehemencia a su aprobación. A ellos no les importa que la palabra del presidente esté en juego.

Y lo que más perjudica al presidente es tener este flanco abierto a críticas de los republicanos. En este caso en particular, é lno puede culpar al partido “obstruccionista” por impedir el paso de algo que él ha propuesto y que dice que quiere.