En la bolsa: el poder de la juventud

Las compañías que llevan poco tiempo en la Bolsa, llenas de energía y ganas de avanzar, pudieran convertirse en líderes antes de lo que te imaginas

Julie Stav/www.juliestav.com

Es cierto que muchas veces la frase de “más vale malo conocido que bueno por conocer” es perfectamente aplicable en la vida. Pero en la Bolsa esa idea no va, pues en el mundo de las inversiones muchas de las grandes oportunidades de riqueza vienen en forma de acciones nuevas o, hasta un momento determinado, poco conocidas. Por otra parte, en ocasiones hay gente que pierde dinero porque se aferran a acciones perdedoras que ya no brillan como años antes.

A veces los líderes de un mercado que empieza a asomar la cabeza después de un período de baja intensa, son compañías modestas (mucho más pequeñas y menos conocidas que las “estrellas” tradicionales del mercado) en las que hasta ese momento nos hemos fijado poco, pero que ofrecen extraordinarias oportunidades de desarrollo.

Un buen inversionista tiene que estar, como se dice, “a cuatro ojos” para enterarse de cuáles son estos líderes que van a la delantera casi sin que los notemos. Por ejemplo, la Lista de Compañías de Julie Stav, Inc. que maneja nuestro experto en inversiones Mario Medina, ha contenido en numerosas ocasiones compañías relativamente nuevas o pequeñas que han mostrado retornos considerables en poco tiempo.

Cada cierto tiempo surgen tecnologías innovadoras, crecen nuevos mercados y, con ello, cambian los gustos de los consumidores. Las crisis son una de esas circunstancias que producen inmensos cambios en la sociedad y promueven el surgimiento y desarrollo de compañías que en tiempos alcistas quizás no habrían llamado la atención de los inversionistas. Entonces, algunas grandes compañías del pasado pasan de moda y le dan la batuta del mercado a las nuevas.

Los estudios del mercado bursátil han demostrado que la mayoría de las compañías que triunfan en gran escala han logrado sus mayores ganancias en los primeros ocho años después de haberse convertido en compañías de participación pública, es decir, luego de situar sus acciones en la Bolsa. Por eso los expertos aconsejan vigilar de cerca los tipos de compañías conocidas como IPO (del inglés Initial Public Offering), definidas como firmas generalmente nuevas y pequeñas que salen al mercado a vender sus acciones por primera vez. Con ellas, las posibilidades de ganancias son grandes… así como los riesgos, y por eso es necesario actuar con cautela.

Esto significa que, para comprar, el inversionista debería esperar a que las acciones cumplan con las características más codiciadas de los grandes líderes del pasado, entre otras, el aumento de las ganancias por acción y la creación y superación de una base sólida. Esto quiere decir que el precio de cada acción haya demostrado la capacidad de aumentar de valor y de tomarse un merecido descanso, según los patrones de base que han producido grandes retornos en el pasado, como lo son el patrón de taza con asa, las bases llanas o las bases de doble fondo. De esa manera, en vez de ir a ciegas a comprar sólo porque una compañía es innovadora y “parece” buena, se contará con la seguridad de una trayectoria de precio y volumen durante el avance, además de una historia de ganancias y crecimiento de las ventas.