Esperando por la legislatura

Parece que a Albany le importan muy poco los casi 40,000 neoyorquinos que viven de manejar taxis sin medallón, la mayoría de ellos trabajadores latinos.

Un proyecto legal que busca darle a taxis registrados no amarillos el permiso para recoger pasajeros en el Alto Manhattan y los condados, fue aprobado por la legislatura en junio, pero desde entonces espera por la revisión de una pequeña enmienda para convertirse en ley.

La Asamblea y el Senado –actualmente fuera de sesión -o son muy flojos o muy indiferentes a este tema- puesto que no han coordinado una sesión especial para aprobar la enmienda (que se trata de una modificación en la fecha en que entraría en efecto).

O que han sucumbido a las presiones de los dueños de taxis amarillos, quienes están haciendo berrinche ante la posible pérdida de su exclusividad de recoger pasajeros en las calles fuera de Manhattan, aunque ellos no puedan servirlas.

La propuesta legislación, que fue presentada por la Administración Bloomberg y es el resultado de meses de debate sobre como aumentar el servicio de taxis fuera de Manhattan, autorizaría la venta de 1,500 nuevos medallones para taxis amarillos y emitiría 30,000 licencias para que choferes de autos sin medallón recojan pasajeros fuera de la zona comercial de Manhattan, la cual continuará siendo mercado exclusivo de los amarillos.

Como está concebido, el proyecto de ley puede ayudar a todos los involucrados. La venta de los medallones generará importantes ganancias para la ciudad; las nuevas licencias darán a los neoyorquinos más opciones de transporte, y legalizará una industria que por demasiado tiempo ha trabajado en las sombras.

Los choferes de taxis sin medallón quieren esta ley. Por eso esta semana comenzaron a recolectar 100,000 firmas para pedirle al Gobernador Cuomo que firme la ley cuando la reciba.

Están en campaña porque saben que recoger pasajeros –en lugar de sólo responder a solicitudes telefónicas de servicio– les ayudará a hacer más dinero y eliminará el miedo de que los multen cuando recojan a personas en la calle, una violación que les puede costar hasta $350.

A los neoyorquinos no les importa si el taxi que toman es amarillo o negro. Lo que quieren es poder coger un taxi legítimo y confiable, a cualquier hora y en cualquier lugar de la ciudad, como lo hace la gente en Manhattan.

La legislatura debe completar el trabajo que comenzó en junio y aprobar este proyecto de ley que beneficia a la mayoría. Y el Gobernador Cuomo debe firmarla inmediatamente.

El debate ya se acabó, dejen de dilatar, actúen correctamente, y terminen de aprobar esta ley.