Euclides: no eran todos los que estaban, ni estaban todos los que son

Para el otrora especialísimo ayudante del gobierno que encabezó el dictador Rafael Leonidas Trujillo, el petulante y engreído Superintendente de Seguros, Euclides Gutiérrez Félix, el ser “profesional de verdad”, en el periodismo, se corresponde con los comunicadores que defienden al gobierno de turno y sus funcionarios.

Gutiérrez Félix, en su columna “Sin temor”, parece mostrar que el autoestima en su sinuosa trayectoria como funcionario a la usanza trujillista, le ha bajado un poco y tal parece que todavía trata de oxigenarse, manifestando la gratitud que, para con él, tuvieron los periodistas que le apoyaron en el impasse que sostuvo recientemente, con la periodista investigadora, así como suena, aunque a muchos les duela, Nuria Piera.

Con irrespeto, el montecristeño de dudosa reputación en su lar, según nos han contado algunos de los que le conocieron desde su juventud, no sólo considera sus adversarios que defendieron la posición de Nuria Piera y su derecho a investigar y denunciar lo que cree incorrecto de algunos funcionarios de este gobierno, como no “profesionales de verdad” porque se solidarizaron con la comunicadora en su recurso de amparo; entiende además, y lo quiere dejar sentado, que están en contra del gobierno, del presidente dominicano, Leonel Fernández Reyna y pretenden desestabilizar su gestión.

Y lo peor es que, de golpe y porrazo, su gobierno no es extranjerista ni entreguista, porque entre los comunicadores que denuncian sus desaciertos hay “extranjeros”; esto, entre otros, en clara alusión a la también periodista investigadora, Alicia Ortega. O lo que es lo mismo, los extranjeros corruptos y demás foráneos faranduleros, sí merecen su reconocimiento, no una periodista que se atreva a cuestionar las acciones de los funcionarios de su gobierno.

Gutiérrez Félix, como cualquier novato desorientado, pedante y sin luces intelectivas, en su artículo de gratitud se desgrana hablando de lo que ha hecho en el periodismo, y parece que quiere refrescar su trayectoria, pero cae en el ridículo, como dice el refrán “ya es muy tarde para ablandar habichuelas”, y es una torpeza tomar como escudo a unos cuantos periodistas que se solidarizaron con él, en su impasse con Nuria Piera. Lo que él no sabe, o no quiere enterarse es que entre estos no eran todos lo que estaban, ni estaban todos los que son.