Guerra entre taxistas pica y se extiende

Opositores a plan para que 'livery cabs' cojan gente en la calle instan a gobernador a que rechace la propuesta

NUEVA YORK – La controversia entre taxistas por controlar el mercado de recogidas en la calle pica y se extiende.

Por segunda vez en menos de una semana, los taxistas sin medallón tomaron las afueras de la oficina del Gobernador Andrew Cuomo, esta vez para pedirle exactamente lo contrario a lo que sus compañeros pidieron el jueves pasado: que no apruebe la propuesta legislativa que los autorizaría a recoger pasajeros en la calle.

El vocero de la Federación de Taxistas de Nueva York, Fernando Mateo, mostró ayer una caja con 10,000 firmas de miembros de la industria del taxi livery pidiéndole a Cuomo que no firme la ley.

El mes pasado, la fracción del mismo gremio que promociona la propuesta también entregó a Cuomo 15,000 firmas en apoyo a su petición de que los dejen recoger pasajeros en la calle, en lugar de atender solicitudes telefónicas de servicio solamente, como lo hacen ahora.

En la manifestación de ayer, Mateo insistió en que el plan traerá más daño que beneficio a esta industria.

“Este permiso no sólo le costará $1,500, como dice la legislación. Con este permiso los taxistas tendrán que gastar más de $10,000 para convertir sus vehículos en un prototipo de los amarillos, con todos los equipos que le exigirán”, dijo Mateo.

“Además lo que ellos pagan de compensación del trabajador, que actualmente es de $260 al año, le subirá a unos $2,000, y el seguro le aumentará”, señaló.

Pero Mateo también aboga por el bienestar de la industria del taxi amarillo. Según Mateo, la ley haría que el medallón de los amarillos se devalúe porque perderá la exclusividad de recogida en la calle.

“Muchos de ellos invirtieron cerca de $700,000 en un medallón, y lo hicieron porque la Ciudad les prometió que tendrían la exclusividad de recoger en la calle”, dijo Mateo.

Los opositores a la legislación alegan además que el doble servicio de recoger pasajeros en la calle y a la vez tomar pasajeros a través de llamadas a las bases fue implementado en los años 70 con los amarillos y no dio resultado.

“El doble servicio significa que nuestros clientes nunca van a poder contar con que un taxi los recoja a tiempo, porque si encuentran a un pasajero por el camino lo van a recoger y obviarán la llamada, y el doble servicio sacará del negocio a las bases”, dijo Avik Kabessa, presidente de la Livery Round Table y presidente del Fondo de Compensaciones de Trabajadores Livery, un entidad gubernamental a la cual fue designado por el Gobernador.

Kabessa dijo que el 75% de la industria del taxi sin medallón está en contra del proyecto de ley, “y estamos aquí para probarlo”.

Sin embargo, a la manifestación llegaron pocos hispanos, quienes son la mayoría de los conductores de taxis sin medallón. Los manifestantes en su mayoría eran taxistas de livery y amarillos asiáticos, árabes y afroamericanos. Algunos despistados, como Sylla Vassiriki, un taxista de carro amarillo quien llegó a la propuesta para oponerse a que los taxis livery recogieran pasajeros en el Bajo Manhattan, algo que no está contemplado en la propuesta, puesto que la propuesta preserva la exclusidad de los amarillos de recoger pasajeros en las zonas comerciales de Manhattan.

El proyecto de ley -que autoriza la emisión de 1,500 medallones amarillos y 30,000 licencias que permitirían a taxistas livery recoger en las calles en áreas fuera del territorio de los taxis amarillos de Manhattan- fue aprobado en Albany en junio pasado, pero necesita la aprobación de enmiendas por ambas cámaras antes de ser enviado al Gobernador para su firma.

Según reveló el senador estatal Adriano Espaillat, “la Legislatura está esperando que haya consenso entre los sectores afectados a fin de que Cuomo no la vete”.

Cira Ángeles, portavoz de la Livery Base Owners, quien encabeza la coalición de taxistas a favor del proyecto de ley A8496/S5825, reiteró que la legislación “representa el interés y los deseos de la mayoría en la industria del taxi livery”.

“Este proyecto de ley fue abrumadoramente votado a favor en la Asamblea y el Senado Estatal, cuenta con el respaldo de 25 miembros del Concejo Municipal y de la Alcaldía”, dijo Ángeles. “Las personas que están en contra de la legislación son las que están del lado de la industria del taxi amarillo, no del lado del pueblo, y la realidad en los vecindarios es que los taxistas livery han estado recogiendo pasajeros en las calles de manera ilegal por más de 40 años y lo que hace esta legislación es legalizar esto”, señaló.

Mateo está proponiendo que la Ciudad permita que los taxistas livery recojan en la calle, pero con un medallón en el cual ellos puedan invertir y que tenga valor en el futuro, y que sea económico.

“El permiso que le quiere vender el Alcalde no tiene valor, es sólo un pedazo de papel”, dijo Mateo.

De los 46,000 taxistas amarillos (que trabajan en los 13,237 taxis que hay en la ciudad), el 84% es inmigrante. Los taxistas calculan que la Alcaldía podía general cerca de mil 500 millones con el plan.

El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, ante las manifestaciones a favor y en contra del proyecto de ley, dijo ayer que la meta óptima es diseñar un plan que provea servicios de taxis a las comunidades fuera del Bajo Manhattan, “con acceso para personas discapacitadas, ingresos para la Ciudad, y respeto para la franquicia del medallón”.

“Estamos trabajando para diseñar un plan que balancee estas metas. Yo no aprobaré un plan que no lo haga”, dijo Cuomo.