La pena de muerte en los Estados Unidos

Troy Davis, fue ejecutado en Georgia, por inyección letal. ¿Se acabó con un criminal o con un inocente? Se pudo demostrar que era un 80% inocente, razón para que el juez reabriera el caso y no lo hizo.

Desde 1973 en los Estados Unidos se han puesto en libertad a 85 personas que fueron condenadas a la pena de muerte y que eran 100% inocentes.

Desde 1977 se han ejecutado más de 600 personas en 30 estados, siendo Texas el de mayor número, nadie sabe cuantas personas inocentes fueron ejecutadas, o cuantas murieron en los corredores de la muerte, o están cumpliendo años de cárcel siendo inocentes.

Años atrás no había pruebas genéticas de ADN, y las prácticas descuidadas o abusivas de las investigaciones policiales y judiciales están detras de la mayor parte de estos errores, que han llevado a 232 personas inocentes a la cárcel de este país.

Tenemos el caso en Oklahoma de Curtis McCarty, quien pasó 22 años en la cárcel, y 19 de ellos esperando la inyección letal.

Cuando ingresó a prisión tenía 400 compañeros, cuando salió quedaban sólo 80, en los años de conocerse, considera Curtis que la mayoría eran inocentes.

Un exámen de ADN lo deja en libertad y vive con sus padres pero la juez del caso no le da la libertad definitiva y no puede presentar una demanda civil contra el Departamento de Policía.

La forense de Oklahoma, Joyce Gilchrist, presentó pruebas falsas contra Curtis, se la investigó y fue despedida por fraude y manipular informes y destruir pruebas y ella testificó en más de mil casos, calculen el daño que hizo a tantos inocentes.

Ante tanta corrupción y equivocaciones y como no hay una ley que castigue a un juez, fiscales y testigos que declararon en contra por haber acabado con una vida inocente, aunque en esos momentos los criminales son ellos, pienso que se debe abolir la pena de muerte, y cuando se lleve a juicio a una persona acusada de un crimen o varios, se le debe dar al acusado muchos años de cárcel, ponerlo en celda solitaria, quizás en ese lapso de prisión, aparece el verdadero criminal y asi se salva una vida.

Los jueces, fiscales y el jurado deben de ser más prolijos en las investigaciones y tener mucho cuidado con los testigos en contra, para que no se condene a una persona inocente, también deben vigilar a los detectives y policías del caso, porque a veces éstos tienen intereses creados y perjudican al acusado.