La portada colectiva

Ariel Coro

Uno de los proverbios más antiguos y erróneo que conozco es “No juzgues al libro por su portada”. Por un lado, te hace reflexionar sobre la belleza interna, la profundidad de las palabras o lo que te puedes perder si no investigas a fondo. Por otro lado, literalmente, es una mentira cabal debido a que esto es exactamente lo que hace la mayoría de las personas cuando van a comprar un libro. Como autor, puedes tener el mejor libro del mundo pero si la cubierta es anticuada o no refleja el concepto que estás tratando de comunicar con tu texto, es posible que muchas personas ni siquiera consideren ojearlo. La portada es un factor tan importante para el éxito de un libro que muchos se han convertido en bestseller solamente por la misma.

Acabo de terminar de escribir un libro y ahora estamos en el proceso de escoger la portada. Es un ejercicio mucho más difícil de lo que parece. Después de recibir varios diseños iniciales que no me gustaron, decidí tomar las riendas del proceso. Fui a un sitio llamado 99designs.com y lanzamos un concurso mundial. Como lo estás leyendo, un concurso con diseñadores participantes de todo el mundo, América del Norte, del Sur y hasta Europa.

En este sitio creas una descripción del diseño que quieres y puedes escoger un nivel de concurso, bronce, plata u oro. Nosotros escogimos el de plata ya que la diferencia con el de oro no era mucha para nuestros propósitos y comenzamos el concurso. La meta: tener una portada diseñada para mi libro en tres días.

Pasaron las primeras horas y nada. Estaba nervioso, pensaba que a ningún diseñador le llamaba la atención nuestro proyecto. Al día siguiente en la mañana apareció el primer diseño, luego el segundo y el tercero casi inmediatamente y al final del segundo día teníamos 31 diseños para considerar. El ganador fue un diseñador de Inglaterra y, si todo sale bien, esa será la portada del libro.

El sitio ofrece concursos de diseño para otras categorías como logos, tarjetas de negocios, sitios web, diseño de envases para productos y mucho más pero lo que los diferencia de otros sitios es que utiliza los principios de crowdsourcing. En este sistema, una multitud de personas puede contribuir a un proceso estando en distintas partes del mundo. ¿Quién gana? Todo el mundo. El sitio que facilitó el proyecto gana una comisión, el artista ganador recibe el dinero y nosotros una portada que nos encanta.

Si hubiéramos seguido el proceso tradicional de diseño, hubiéramos trabajado con un solo diseñador y estaríamos limitados a su visión. Es posible que esa visión individual hubiera sido grandiosa, pero también es posible que no. Personalmente, prefiero tener opciones.

El hecho de que este concurso se efectuó en internet lo hace automáticamente mundial. A veces no nos damos cuenta de la repercusión global de nuestros actos en la red y este tipo de proyectos lo pone en perspectiva.