La victoria de Mayweather deja mal sabor

'Terrible' Morales hace historia entre los mexicanos

LAS VEGAS, Nevada – Es poco probable que Floyd Mayweather Jr. conozca a Chespirito; pero anteanoche, poco le faltó al flamante campeón welter del CMB para decir ‘fue sin querer queriendo…’.

Maestro del contragolpe, Mayweather ripostó eficazmente incontables preguntas que le hizo la prensa al cierre de la noche del sábado, en la obligada conferencia de prensa. El tema: su versión del bizarro desenlace, en el que noqueó con una combinación de izquierda y derecha a un evidentemente incauto e indefenso Víctor Ortiz.

De todas sus respuestas, hubo una que repitió una y otra vez. Una explicación que en nada abona al buen espíritu deportivo del espectáculo; pero que a fin de cuentas, es correcta y prima sobre todas las demás consideraciones:

“El boxeador se tiene que proteger en todo momento”, dijo una y otra vez Mayweather.

En efecto, es así. Los árbitros lo repiten, una y otra vez, en ese breve minuto antes de la campana inicial, cuando dan las instrucciones finales, a las que ya nadie presta atención porque todo el mundo se las sabe de memoria. Y tan básica es la instrucción como imperdonable su omisión.

“El tiempo estaba corriendo y el boxeador tiene que protegerse siempre”, explicó el referí Joe Cortez, coprotagonista de todo el incidente junto a Mayweather y Ortiz. “Mayweather no hizo nada incorrecto”.

Legal, pero provocó un pandemonio en las tribunas, mayormente favorecedoras a Ortiz.

El desenlace llegó cuando Cortez recorría el ring para avisar a cada uno de los tres jueces –según corresponde- que le restaran un punto a Ortiz por cabezazo intencional. Mientras, Ortiz pedía disculpas a Mayweather, con un abrazo y un beso en la mejilla. Cortez dio instrucciones de que reanudaran el combate –”Yo no lo escuché”, dijo luego Ortiz-, ambos peleadores chocaron guantes (“pensé era un gesto deportivo”, dijo Ortiz) y cuando el campeón defensor mantuvo los brazos abajo, pensando que aún no se reanudaba el combate, Mayweather soltó los golpes decisivos.

“Esto es boxeo, es un negocio de lastimar al otro”, dijo Mayweather.

“El me da un cabezazo intencional, y se supone que a los dos minutos somos amigos?”, cuestionó además.

“El que la hace la paga”, agregó.

“Todos cometemos errores”, dijo por su parte Ortiz, quien reconoció que él mismo inició la cadena de eventos que terminaron en el KO con su cabezazo intencional (“aunque él me estaba dando con los codos”, justificó), “pero yo lo pagué cuando me quitaron un punto”.

Lo pagó dos veces, y caro, con un aparatoso nocaut y la pérdida de su corona mundial.

“Lloré como un bebé en las duchas”, reconoció Ortiz, quien sin embargo lucía sonriente en la conferencia de prensa y pareció aceptar más su descuido que achacarle un proceder indebido.

Su entrenador Danny García fue más contundente, al reclamar que los golpes fueron ilegales y pedir una revancha inmediata. Ortiz también reclamó la revancha y aseguró que volvería a ser campeón mundial.

Mayweather –quien también lloró, pero en tarima, al presentar a su family- dijo estar dispuesto a concederla, aunque sin aceptar que lo hiciera por aclarar cuentas tras el controversial desenlace y argumentar que al momento del KO ya estaba en claro dominio de la pelea.

También acudió a la conferencia de prensa el nuevo campeón junior welter del CMB, Erik Morales, quien aprovechó para dar gracias a todos los que tuvieron fe en él y contribuyeron a la conquista de un cuarto título mundial. Morales estuvo retirado y muchos le daban por terminado, cuando inició una carrera de regreso que le llevó de nuevo a la cima.

“Fue una pelea dura”, resumió su combate contra el aguerrido Pa blo César Cano. “Era un peleador joven y fuerte, pero lo logramos. Estamos muy contentos de ganar este cuarto título mundial”.

Morales dejó ver que no tiene planes concretos inmediatos, pero dijo estar dispuesto a enfrentarse a cualquiera.

El tijuanense Erik Morales se convirtió en el primer peleador mexicano que conquista títulos mundiales en cuatro diferentes categorías, al coronarse ayer campeón junior welter del CMB con un sangriento triunfo frente al también mexicano Pablo César Cano.

El árbitro Kenny Bayless paró las hostilidades al terminar el décimo asalto, cuando se acercó a la esquina de Cano y determinó que las cortaduras que éste tenía así lo ameritaban. Minutos antes, en ese asalto 10, había detenido momentáneamente el combate para que el médico de turno le examinara, pero en ese momento le dejó continuar.

La pelea fue sangrienta de principio a fin. Morales también padeció un corte sobre la ceja izquierda, y aunque dominó en general el combate, enfrentó gran resistencia -y sólidos golpes- de un oponente más joven, con más energía, pero que evidenció no poder con la pegada y veteranía de Morales.

En efecto, el ‘Terrible’ lució por ratos administrar sus energías y fue selectivo con sus ataques, que sin embargo fueron suficientes para tener a Cano al borde del KO en el cuarto asalto, y paulatinamente cortarle e hincharle los ojos hasta dejarle casi indefenso.

“Es un peleador joven y pega muy duro” , reconoció Morales tras la pelea. “Me costó entrar en ritimo, pero lo hice y fui el mejor peleador esta noche”.

“Fue más difícil de lo que esperaba. El vino a darlo todo, pero al final dominé gracias a mi experiencia”, agregó.

“Estoy un poco molesto, pero llegué a ultimo minuto e hice lo que tenía que hacer” , dijo por su parte Cano. “Espero que ahora el mundo sepa quién soy”.

Los rivales subieron al ring con una marcada diferencia en experiencia; no solamente en total de combates, sino en el nivel de sus respectivos resumés.

Si bien llegó a la pelea con invicta marca de 22-0-1 (17 KO’s), Cano solamente tenía una pelea que llegó a los diez asaltos, y dos a ocho. De 21 años de edad, debutó profesionalmente en el 2006 y nunca había disputado un título mundial. Además, de sus 23 combates profesionales, solamente uno se dio en el extranjero, cuando en el 2009 venció al local Fabian Marimon en Barranquilla, Colombia. Todos los restantes fueron en México.

Morales, por su parte, fue presentado en el pesaje del viernes como un futuro miembro del Salón de la Fama del Boxeo, y con razón: con 35 años de edad y marca de 51-7 (35 KO’s) antes de la pelea contra Cano, es un excampeón mundial de las 126, 130 y 135 libras, con una carrera profesional que empezó en 1993 y que incluye épicas series de tres combates frente a Manny Pacquiao y otros tantos ante Marco Antonio Barrera, entre muchos otros.

Jaime.vega-curry@impremedia.com