Nuestra Herencia Hispana

Este es el mes de todas las banderas en los Estados Unidos. Es la época en la cual celebran su independencia los países centroamericanos: Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. México tuvo su día patrio el viernes 16, mientras Chile lo festejó el domingo 18.

En septiembre de 1968, el Congreso autorizó al presidente Lyndon B. Johnson para proclamar la Semana Nacional de la Herencia Hispana. En 1988, el festejo se extendió a un mes, cubriendo el Día de la Raza. Del 15 de septiembre al 15 de octubre se reconoce la cultura y las tradiciones de unos 60 millones de latinos, entre residentes, ciudadanos y no legalizados.

Somos el 15% de la población, y la minoría de mayor crecimiento. Según la Universidad de Washington, en el mundo hablan español cerca de 400 millones de personas.

En este mes, en medio de festivales y eventos populares, es importante recapacitar acerca del papel que cada uno de nosotros representa en esta nación. A veces gastamos mucho tiempo en exigir derechos. Hay personas que desprecian este país y su capitalismo, pero viven de él. Miremos bien nuestros deberes, antes de reclamar derechos.

Si los hablantes de castellano (a veces pisoteado y mal conjugado) nos preparamos más, seremos una gran fuerza política y económica. No podemos seguir siendo los peones con los salarios más injustos y las condiciones más precarias. Es la educación la que hace la diferencia.

Los muchachos de hoy tienen un gran deber con las generaciones pasadas, y es el de prepararse. Son ellos los futuros gerentes, congresistas y líderes financieros que necesita este país.

Más que lamentarnos, necesitamos educarnos. Que el Mes de la Herencia Hispana sirva para planear. Tenemos más que hacer que victorias que celebrar. ¡Animo, muchachos! Ustedes tienen la palabra.