Obama aconseja a Miss Universo

Bendición Abuelas y Abuelos…

La felicito, Lisa Lopes, por haber ganado apenas otra corona para la raza. Habrán celebraciones en toda la diáspora africana, desde el continente hasta América Latina. Inspirará a miles de mujeres. Y venderá miles de productos al mercado, ya que fue bajo la gruesa mano de Donald Trump que fue usted coronada.

Miss Angola, déjeme advertirle desde ahora: bastante pesa la corona del rey, y más cuando es en nombre del Universo.

Me imagino que ya se ha acostumbrado a nadar en el lodo. Me imagino que ya tiene el estómago para digerir las uvas agrias -como las de Laury Thilleman, Miss Francia, quien eruptó lo siguiente en una revista francesa:

“[Miss Angola] era la única que no conocía muy bien. No la vimos mucho, era muy discreta. A menudo llevaba jeans y no usaba maquillaje. A todas nos sorprendió su victoria… No sé, algo falta en su temperamento”.

El hecho de que el concurso se celebró en Río de Janeiro, además implica Miss Francia, jugó un papel en la victoria, ya que Angola y Brasil son ex colonias portuguesas. No menciona que sin la sangre mezclada en sus venas por tal historia, la mujer sin rasgos europeos ni se atreve trepar por un concurso de belleza.

O quizás tenga razón, la Thilleman, porque todo el que ocupa un escenario es títere de alguna política.

¿Otra táctica cliché? Acusaciones de documentación falsa, como las que ha hecho un diario argentino. En el caso de usted: que un tal Charles Mukano utilizó documentos falsos para ayudarla a ganar su participación en el certamen que la coronó Miss Angola en su país natal. También se alega que usted es de ascendencia cubana.

Yo mismo tuve que enviar los 12 dólares requeridos por el Departamento Estadísticas Vitales en Hawaii para obtener una copia del mi acta de nacimiento.

Así, que tranquila, Miss Angola. Estrene esa corona. La melanina que llevamos en la piel nos protege contra el sol. Siga alumbrándonos con esa sonrisa única.