Riqueza Vs. miseria

Es lamentable, pero la mayoría de personas que padecen de pobreza extrema, se acomodan a vivir adheridas y no le produce arrugas pedir por cualquier motivo, conocen el dicho que las gallinas de arriba se mean en las de abajo, y simplemente no se molestan ni siquiera para ponerse a un lado para que no les caiga encima. Muchas veces es la sociedad que conspira contra la personalidad de sus miembros y es por eso, que esa misma sociedad en varias ocasiones le cierra las puertas a los más infortunados.

La bruma del padecimiento y la tristeza que causa vivir en la pobreza absoluta, va allanando el vía crucis y la adversidad de padecer la desagradable experiencia de resistir la cruel y calamitosa miseria, y seguir anclado en ella como una permanente penitencia, asumiendo siempre una actitud resignada de pesar, encerrándose en un silencio amargo y sombrío que desgarra el alma, sin lograr visualizar un destello luminoso de esperanza, llevando una carga de aflicción y sufrimientos como si estuvieran en todo momento camino hacia el calvario, esperando de alguien por una misericordia.

Mi familia y yo somos pobres, hablo de una pobreza que vive con la frente en alto porque no tiene nada qué esconder, ni nada de qué avergonzarse, se enorgullece de ser honrada y que a pesar de esas carencias que hay siempre en medio de la pobreza, sus integrantes nunca se amilanan y logran remontar muchas dificultades y afrontar con arrojo y firmeza las vicisitudes que les depara la vida.

No aspiro ser rico, los ricos jamás duermen en sosiego, nunca comen con apetito, no ríen, su carcajada es tan sólo una mueca para disimular su preocupación. Dicen que no hay más pobre que aquel que sólo tiene dinero.

Soy pobre y pienso que si yo pudiera tener todo lo que me hace falta, mi vida sería estéril, porque los seres humanos vivimos de nuestros sueños. El hombre feliz es aquel que con frecuencia le falta algo porque siempre tiene la motivación para conseguirlo.

Después de hacer un análisis de los estatus, llegamos a la conclusión que todos los excesos son negativos y que la pobreza es el mejor estilo de la existencia, sólo en ella, facilitamos los caminos para obtener lo necesario y establecemos prioridades para organizar nuestras vidas.