Tendrá que esperar por su libertad

El caso de Carlos Morillo, preso 20 años por error, será revisado el martes

NUEVA YORK – Cinco días más -a los 20 años que ya ha pasado en la cárcel- son los que Carlos Morillo tendrá que esperar antes de ser liberado.

Ayer tarde, en una breve sesión en la Corte Criminal de El Bronx, la jueza Margaret Clancy, decidió que el caso lo revisará el martes.

Según Elizabeth Felber, de la Sociedad de Ayuda Legal y una de las abogadas a cargo del caso, dijo que “el martes la fiscalia podría llegar a presentar una apelación a la decisión de la jueza de poner en libertad a Morillo, por lo que nos preparamos para pedir una fianza para él. Pero estamos seguros que la parte acusatoria no tiene cómo sustentar el caso con una base legal”.

La defensa probó la inocencia de Morillo, basada en la falta de credibilidad de la única testigo que dijo durante el juicio haber visto a Morillo y a otro hombre bajarse de un auto y luego de escucharse una balacera alejarse del lugar y que luego admitió haber sido presionada por el detective a cargo del caso para testificar en contra de los acusados.

Morillo, de origen dominicano, de 49 años, fue acusado y condenado por la muerte de César Vásquez, ocurrida la noche del 15 de julio de 1991, en El Bronx.

“Este caso es algo increíble, más aún, muestra cómo las fallas del sistema mantuvieron preso durante 20 años a un hombre inocente”, dijo Ramón Pagán, abogado defensor de Morillo.

Morillo fue hallado culpable junto a José García, quien a finales del 2006 le fue revertida la sentencia, tras demostrar que el día del asesinato se encontraba en República Dominicana.

La condena de ambos hombres fue basada en el testimonio de una sola persona, una mujer residente en el cuarto piso del edificio de la avenida Bailey donde ocurrió el asesinato y que identificó a los acusados como los hombres que asesinaron a Vásquez, un traficante de drogas que trabajaba para García.

La testigo, identificada como Penny Denor, reconoció a Morillo y a García en las fotos que le fueron mostradas en una estación de policía de El Bronx, a donde fue llevada por el entonces detective a cargo del caso, Anthony Pezzullo.

En febrero del 2005, la testigo admitió a un investigador privado –según consta en un reporte proveído por el abogado Pagán- que el detective Pezzullo la amenazó de “hacer lucir mal” a su hijo -que tenía problemas con la policía- si no cooperaba y decía que había visto a los culpables.

Pagán presentó una petición para que su cliente fuera dejado fuera de la causa, por lo que la jueza Margaret Clancy decidió el pasado 1ro. de septiembre conceder la libertad de Morillo.

Según Pagán, luego que su cliente sea dejado en libertad, se dispone a entablar una demanda en contra de la ciudad y de la Oficina de la Fiscalía del condado de El Bronx porque, “como en el caso de García -donde se pudo probar que él estaba en República Dominicana el día del asesinato- nadie ha admitido que cometió un error”.