Una alternativa más idónea

En República Dominicana la corrupción está institucionalizada de arriba hasta abajo, nos convertimos en el país más permisible a la circulacion del narcotráfico. Los atracos, la violencia y la delincuencia andan como Pedro por su casa. Desapareció la clase media, la mayoría padece pobreza, en contaste con un grupito de allegados y funcionarios del gobierno que disfrutan de un holgado bienestar económico, recibiendo prebendas y salario suntuosos. La negación constante de los hechos anida la impunidad. El cuidado de los recursos naturales nunca ha sido prioridad del gobierno del Dr. Leonel Fernández.

Los sectores sensatos de la población quieren un cambio y están apostando a que ese monstruo de calamidaes no prosiga galopantes y devastador. El pueblo soberano e inteligente no está resignado a seguir nadando en el lodo, y sabe de antemano que es hora de parar antes que el círculo se ponga vicioso, y antes que la salud de la patria no tenga remedio.

Hace unos días, oí al Lic. Danilo Medina en un discurso de campaña destacar como un gran logro del gobierno del PLD, un programa de repartir fundas de alimentos, con esto hacen a los ciudadanos pobres expertos en recibir migajas y que se adapten al estilo de vida de subsistir a expensas de otros y aceptar constantemente el trago amargo del agravio, una ofensa contra su honor y dignidad que los hace proclive a la dependencia. Esa no es la solución que espera el pueblo, deseamos un gobierno que ponga en práctica una distribución justa y equitativa de la riqueza, que no concentre el poder en familias específicas, que trate de crear una condición donde se le de oportunidades a los ciudadanos acordes a sus aptitudes, preparación y capacidades para así convertirlos en entes productivos y ademas, que sientan ser integrantes meritorios de una sociedad laboriosa y decente.

Dios y mi conciencia saben que no soy un fanático político, sólo soy un ciudadano que quiere ver a su país caminar por los senderos del progreso y que tiene fe infinita en que saldremos de los arrecifes en que estamos encallados, pero para ello, necesitamos que pueda surgir un líder político que gobierne pensando en el bienestar de la gente, que luche por disminuir las desigualdades sociales.