Vendían pesticidas ilegales en locales de Chinatown

Nueva York/EFE – Los propietarios de una docena de tiendas del barrio neoyorquino de Chinatown fueron acusados por almacenar, distribuir y vender pesticidas ilegales en la ciudad en el marco de una investigación iniciada hace cinco meses, informaron ayer las autoridades federales y estatales.

Diez de las personas detenidas se enfrentan a cargos presentados ayer por la Fiscalía de Manhattan, al tiempo que los otros dos fueron acusados por la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Nueva York, y todos ellos afrontan penas de un año de cárcel y multas de hasta 25.000 dólares en caso de ser encontrados culpables.

Los detenidos, de entre 34 y 56 años, se enfrentan a decenas -y en algunos casos cientos- de cargos por “distribución y venta de sustancias prohibidas” y por “riesgo imprudente en segundo grado”, delitos menores que no suelen conllevar penas de cárcel, pero sí multas, precisó un portavoz de la Fiscalía de Manhattan.

La investigación se abrió hace cinco meses después de comprobarse que una mujer que había sido hospitalizada en diciembre pasado había caído enferma tras ingerir de forma accidental una pequeña dosis de un líquido de color azul verdoso de una botella etiquetada en chino y en la que se podía leer en inglés “El gato se quedará sin empleo”.

Agentes de las fuerzas de seguridad federales y estatales practicaron registros la semana pasada en 14 locales en Chinatown, donde las autoridades se incautaron de más de 6.000 envases de pesticida ilegales que no cumplían con las normas mínimas de seguridad y que representan un riesgo serio para la salud pública.

Los pesticidas, que no estaban registrados ante la Agencia de Protección Medioambiental (EPA), eran especialmente peligrosos porque los envases en los que se vendían podían ser confundidos con galletas o medicina para el resfriado y no contaban con etiquetas.

La Fiscalía federal detalló que al menos una persona tuvo que ser hospitalizada después de ingerir de forma accidental el pesticida creyendo que era un medicamento, y que en realidad contenía altos niveles de sustancias químicas tóxicas cuya comercialización no ha sido aprobada en EE.UU..

“La venta de pesticidas ilegales supone una amenaza para la salud y seguridad de nuestra comunidad”, afirmó el fiscal de Manhattan, Cyrus Vance.