Viajar en tren cuando se es latino

En lugar de desarticular amenazas de seguridad, las redadas en el transporte están atrapando a inmigrantes con profundas raíces en nuestro estado.

En los últimos años, los agentes que custodian la frontera norte de EE.UU., han extendido su patrullaje a Nueva York en busca de migrantes no autorizados en los trenes y autobuses.

El servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) dice que sus agentes están autorizados a monitorear a personas que recién hayan entrado al país en un perímetro de 100 kilómetros de la frontera.

Pero los datos obtenidos por la Clínica de Derechos del Inmigrante de la Escuela de Derecho de la Universidad de Nueva York, a través de la Ley de Libertad de Información, muestran que el CBP está extendiendo su alcance y ámbito de aplicación: 76% de los 2,743 inmigrantes interrogados y detenidos en los trenes o autobuses en el estado de Nueva York entre 2006 y 2009 habían estado en el país desde hacía más de un año, y un 12% por más de 10 años. La gran mayoría de las personas interrogadas y detenidas fueron hispanos.

El informe -en coautoría con la NYCLU y Familias por la Libertad- advierte que las autoridades fronterizas están aumentando su presencia en las comunidades al norte del estado y que “los ciudadanos latinos se enfrentan a un patrón constante de hostigamiento por parte del CBP”.

El informe incluye inquietantes testimonios de hispanos residentes legales a quienes se les pidió que mostraran los documentos y se les detuvo durante horas, a pesar de que los estadounidenses tienen el derecho constitucional a circular libremente dentro del territorio de los EE.UU. y nunca han sido obligados a llevar sus documentos.

El planteamiento del CBP es coherente con la política de deportación masiva de esta Administración. Lejos de proteger la frontera, el CBP está contribuyendo a un esfuerzo para aumentar los arrestos y las deportaciones de inmigrantes que no representan una amenaza para la seguridad fronteriza.

El informe señala fallas en los procedimientos de arresto que llevan a detenciones innecesarias y costosas y a la violación de los derechos civiles.

Recientemente, el CBP anunció que va a reducir las redadas en medios de transporte. Esto no es suficiente porque el caso es que el CBP está fuera de sus límites y usa el ‘perfil racial’ con los latinos. Conservar el mismo enfoque a escala reducida, es inaceptable. El gobernador Andrew Cuomo y el fiscal general Eric Schneiderman deben prestar atención a las recomendaciones del informe y monitorear las operaciones del CBP para garantizar la protección de los derechos de los residentes de Nueva York.