Piden que cese la violencia en Honduras

TEGUCIGALPA/EFE – Centenares de jóvenes hondureños pidieron ayer en Tegucigalpa que cese la violencia en su país, donde diariamente se registra un promedio de 20 muertes violentas.

Unidos de las manos, en cadena, los jóvenes marcharon desde las cercanías del Estadio Nacional, en un recorrido de alrededor de un kilómetro hasta el Parlamento, en el centro de Tegucigalpa, donde condenaron la violencia y clamaron por “paz en Honduras”.

Uno de los participantes en la marcha, promovida por varias organizaciones de jóvenes de educación secundaria y universitaria, dijo a los periodistas que están “cansados de tanta violencia” y que en el país “nadie está seguro”.

En el plantón frente a la sede del poder Legislativo también exigieron que haya una “depuración total” de la Policía Nacional, luego de que al menos ocho agentes de la institución han sido implicados en el asesinato de dos universitarios el 22 de octubre pasado, en Tegucigalpa.

Uno de los jóvenes asesinados era hijo de la rectora de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Julieta Castellanos, quien también ha iniciado acciones orientadas a que el Gobierno logre sanear la Policía Nacional, que desde hace varios años viene siendo salpicada por múltiples delitos de agentes y oficiales.

El miércoles, en otra manifestación contra la violencia y a favor de la paz en Honduras, se celebró un concierto de más de diez horas en la Universidad Nacional Autónoma en Tegucigalpa con la participación de 20 grupos musicales locales.

El asesinato de los universitarios Carlos Pineda y Rafael Alejandro Vargas, este último hijo de la rectora Castellanos, obligó al presidente hondureño, Porfirio Lobo, a hacer importantes cambios en la cúpula policial, lo que no satisface a diversos sectores que consideran que solamente se ha hecho una rotación de puestos.

En las últimas dos semanas también ha trascendido el extravío de unos 300 fusiles FAL y 300.000 proyectiles de una de las unidades de la misma Policía Nacional en Tegucigalpa, descubierto en agosto pasado, aunque el delito viene desde 2009, según fuentes de la institución.

Ayer también trascendió que el pasado día 4 tres policías que se conducían en una patrulla le robaron a un niño 550 lempiras (unos 28,8 dólares), producto de la venta de tortillas, actividad a la que se dedica para ayudar a su madre.

Los tres policías fueron identificados por el mismo niño justamente en el momento en que el menor estaba interponiendo la denuncia en una posta.