El desalojo no es el fin

El ordenar a la Policía que desalojara el Parque Zuccotti en horas de la madrugada, cuando ni observadores legales ni los medios de comunicación podían ver los procedimientos policiales, hace lucir al alcalde Michael Bloomberg más como un provocador que como un líder preocupado por la seguridad pública.

En cambio, con la evacuación forzosa y clandestina, el NYPD corría el riesgo de poner en peligro la seguridad pública.

Tal vez la Alcaldía no se ha dado cuenta, pero ‘Ocupar Wall Street’ ha ganado adeptos en las comunidades alrededor de la ciudad – sobre todo entre los latinos y afroamericanos. Desalojar el corazón de la protesta, deteniendo a cientos –incluyendo a varios periodistas– es una decisión cuestionable que levanta preguntas sobre posible violación de derechos civiles.

En una conferencia de prensa ayer el alcalde, justificando su decisión y claramente citando a críticos del movimiento indignado – aseguró que “la Primera Enmienda no es un absoluto”.

Estamos totalmente en desacuerdo. Cuando se trata de hablar en contra de la política del gobierno y denunciar las desigualdades cada vez mayores que han llegado a definir la sociedad estadounidense, la Primera Enmienda es absoluta.

Cuán desafiantes como nuestros ‘indignados’ pueden ser, ellos tienen el derecho de reunirse y expresar sus inquietudes y descontento.

El alcalde, sin embargo, prometió que iba a permitir a los manifestantes regresar al parque y permanecer 24 horas, 7 días a la semana, siempre y cuando no acampen ni pernocten en el lugar. Eso es difícil de lograr y sugiere que la presencia policial se incrementará a fin de supervisar a los ‘ocupantes’ del área.

Esperamos que el alcalde y la policía de Nueva York respeten a los ‘indignados’ y eviten el uso excesivo de la fuerza y las detenciones innecesarias. También confiamos en que los manifestantes acepten el fallo judicial mientras esté vigente, eviten acampar en el parque, y encuentren formas para continuar su protesta pacífica.

Como puntualizamos en esta página el pasado 4 de noviembre, si ‘Ocupar Wall Street’ debe terminar, esto debe ocurrir de forma orgánica, tal y como empezó. Dada la respuesta de hoy al desalojo y los planes para una gran marcha mañana en conmemoración del segundo mes de la ‘ocupación’, es claro que el movimiento aún no ha llegado a su punto final.