Gingrich sigue en el liderato

La mayoría coincidió en que se debe poner "más botas en terreno" en la frontera con México

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WASHINGTON, D.C.- Los aspirantes a la nominación republicana difirieron ayer en la posibilidad de otorgarle residencia legal, pero no ciudadanía, a parte de los 12 millones de indocumentados en el país.

Aunque el tema del undécimo debate era política exterior, este punto fue ineludible en el encuentro realizado en el edificio de las Hijas de la Revolución Americana (DAR), en Washington D.C.

El ex presidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich, fue quien puso la idea sobre la mesa, al ser cuestionado por el conductor de CNN Wolf Blitzer, junto a miembros de AEI y Fundación Heritage, auspiciadores del evento.

“Necesitamos una aproximación integral”, dijo, mientras sugería poner en curso un sistema selectivo que distinga entre los indocumentados y otorgue residencia legal, pero no ciudadanía a quienes llevan más tiempo en el país. “Esto no sería una amnistía”, enfatizó.

“No creo que los estadounidenses tomen a gente que ha estado acá 25 años y separen a familias. Pienso que los que llegaron recientemente y no tienen lazos con el país, deben ser deportados”, comentó Gingrich.

La encuesta difundida ayer por Quinnipiac, señaló al ex presidente de la Cámara de Representantes con un 26% del apoyo entre votantes republicanos, seguido por el ex gobernador de Massachussets, Mitt Romney, con un 24%.

En tanto, el sondeo de opinión realizado por CNN los mostró en el mismo orden, con un 22% y un 20% de las preferencias, respectivamente.

Al hablar de inmigración, candidatos como Romney enfatizaron que “legalizar a indocumentados es un imán para que más vengan al país”. Sin embargo, se quedó corto al decir si personas que llevan en Estados Unidos 25 años, deben irse.

Contendientes como los congresistas Michele Bachmann y Ron Paul, se inclinaron más por los extremos. Mientras la primera rechazó cualquier opción de legalizar indocumentados, Paul dijo que los estados “no debieran estar obligados a proveer salud y educación a este grupo”, para disminuir los incentivos que los traen al país.

A menos de dos meses del inicio de las primarias republicanas, los candidatos por la nominación fueron enfáticos al decir que la situación de seguridad en México es crítica e insistieron en que Estados Unidos “debe poner más botas en terreno”, para mejorar la situación.

Figuras como el empresario Herman Cain, citaron una encuesta donde el 40% de los mexicanos figuraba diciendo que su país era un estado fallido.

Este tipo de mensajes se ha convertido en una potente herramienta de campaña para reclutar a la base más conservadora del partido, sobre todo al vincular a México con la presencia de terroristas.

El debate republicano contó con la presencia de 19 embajadores, entre ellos, Arturo Saruhkan de México. La capacidad de 3,700 asientos del auditorio Constitution, no alcanzó a repletarse, a pesar de la asistencia de diplomáticos, miembros del Congreso y analistas.