La quemó viva por $2,000

Sujeto confiesa por qué le prendió fuego a una anciana en ascensor de Brooklyn

NUEVA YORK – Un hombre acusado de rociar a una mujer con un líquido inflamable y lanzarle un cóctel molotov en el ascensor de su edificio, dijo a la policía que le prendió fuego porque estaba enojado debido a que ella le debía $2,000, según informaron ayer las autoridades.

Jerome Isaac, de Brooklyn, fue arrestado ayer bajo cargos de asesinato e incendio premeditado en la muerte de Deloris Gillespie. Isaac, de 47, olía a gasolina cuando entró en la comisaría de policía durante la noche y se implicó en la muerte de Gillespie, dijo el portavoz de la Policía de Nueva York, Paul Browne.

Gillespie, de 73 años, sufrió una emboscada en el ascensor de su edificio de apartamentos de Brooklyn el sábado por la tarde, donde fue rociada con un líquido inflamable y quemada con un cóctel molotov, indicó Browne. El sospechoso la había estado esperando cuando las puertas del ascensor se abrieron en el quinto piso del edificio de apartamentos en Prospect Heights, según las autoridades.

“Era evidente que él sabía que ella estaba en el ascensor”, dijo Browne. Después de haberle prendido fuego a Gillespie, Isaac se fue a su apartamento a pocas cuadras de distancia e inició un incendio allí, agregó Browne. A continuación se escondió en el techo antes de entregarse a la policía, explicó el portavoz policial.

Isaac le dijo a las autoridades que Gillespie le debía $2,000 de un trabajo que le había hecho. La oficina del fiscal de distrito de Brooklyn indicó que no sabía si Isaac tenía un abogado.

El ataque ocurrió poco después de las 4 p.m., duró aproximadamente un minuto y fue grabado por dos cámaras de video, una de ellas en el interior del pequeño ascensor.

Jaime Holguín, gerente de desarrollo de noticias de Associated Press y quien vive en la misma planta que Gillespie, dijo que él y su novia habían tomado el ascensor poco antes del ataque. Ellos no vieron a nadie, pero sí notaron un olor extraño, como si alguien estuviera pintando, manifestó.

Holguín añadió que la policía les dijo más tarde que el agresor ya se encontraba en el edificio y tal vez se había escondido en otro piso cuando ellos salieron de su apartamento. Recordó a Gillespie como una persona agradable, pero a veces un poco apagada. “Por lo menos conmigo, algunos días era muy, muy agradable, y la próxima vez, casi me ignoraba”, comentó.

Gillespie también pasó este año por un período en el que ponía cinta adhesiva en la puerta de su apartamento cada vez que salía.

Según Holguín, el individuo en las fotos publicadas por la policía se parece a uno que vivió con Gillespie durante unos seis meses más o menos hacia el final de 2010. “Parece que durante el tiempo él estuvo aquí, era una especie de ayuda para ella en su apartamento”, dijo Holguín.

Al parecer, el sujeto dejó de vivir allí a principios de 2011, pero Holguín expresó que lo vio en la calle cerca del edificio, meses después de eso. “Cuando lo vimos en la calle, se veía mucho más desaliñado”, afirmó Holguín.

En uno de los videos se ve el momento en que el elevador se detiene en el quinto piso, donde Gillespie tenía su apartamento y cuando el atacante entra y le rocía, según explicó Browne.

Gillespie, que llevaba bolsas del supermercado, dio un giro de 180 grados e intentó agacharse para protegerse, pero el hombre la roció directamente en la cara y siguió haciéndolo de manera metódica y cuando ella dejó caer las bolsas, le roció los brazos. La mujer se refugió en el fondo del elevador.

En determinado momento, agregó Browne, el sujeto sacó un encendedor del tipo usado para prender barbacoas, lo utilizó para encender un trapo en una botella y luego esperó unos segundos antes de usar el fuego para prender el líquido inflamable con el que había rociado a la mujer.

El atacante dio un paso atrás cuando la mujer cayó en el suelo del elevador, dijo Browne. Las imágenes muestran que el atacante lo pensó un poco antes de arrojar la botella en el elevador.