El apocalíptico 2012

Un nuevo año se avecina, el apocalíptico 2012. Año que vendrá seguramente lleno de reflexiones y efectos en la psicología colectiva en muchos de nosotros. No obstante, la llegada de un “nuevo año” no es más que una convención cronológica propia del calendario de nuestras diferentes culturas. Pero exactamente, ¿qué es lo que nos está pasando a nosotros lo mortales?. Acojo una de las frases predilectas de la escritora chile- na Isabel Allende: ‘Vivimos corriendo para llegar más rápido a la muerte’.

A los de mi generación nos ha tocado vivir los cambios más notorios, y a una velocidad que ni en la época de la revolución industrial se había visto. El progreso de la ciencia y de la tecnología ha mantenido, desde la segunda mitad del siglo XX, un ritmo espectacular. Los resultados de la investigación científica y tecnológica se han convertido en elementos normales en la vida diaria, hasta el punto de que la mitad de los productos utilizados habitualmente por la humanidad eran desconocidos al finalizar la II Guerra Mundial, en 1945. Este proceso, que algunos especialistas han calificado de revolución científica y tecnológica, no ha hecho más que empezar y, si no se producen novedades importantes, seguirá siendo una de las características de la civilización de los próximos 50 años.

Pero, ¿estaremos viviendo los últimos tiempos profetizados en el libro del Apocalipsis? Vivimos en un mundo que ya goza una acelerada transformación en todos los ámbitos. Los cambios afectan a todo el orbe y señalan a un futuro cada vez más próspero e interconectado, pero también amenazado por importantes retos y graves problemas. Nos estamos deshumanizando.

Definitivamente, estamos demostrando cada día que pasa signos de crisis en valores, económicos, políticos, crisis ideológicas. Existe la creencia que en realidad el principal jinete del Apocalipsis será la autodestrucción del hombre . Ni por guerras, ni por conflictos territorailes. Los creyentes en este camino de destrucción sienten que cada día es más necesaria una solución para encontrar un camino o diálogo entre los hombres. Algo que nos permita ver la luz de la verdad.

No hace falta ser filósofo, sólo observemos a nuestro alrededor y veremos cosas que hace 30 años nisiquiera nos imaginábamos que iban a suceder. Desde las clonaciones hasta la nanotecnología… mucho avance científico y tecnológico, y el prójimo, bien gracias.