Es hora de unirnos ‘Todos por ellas’, un plan contra el abuso

Al comenzar el año nuevo me encuentro rumbo a Chiapas donde nos vamos a montar encima de los trenes con los centroamericanos para empezar un nuevo movimiento de caravanas “Todo por ellas”, que exige se acabe la explotación sexual de las jovencitas migrantes. Deseamos acabar con la prostitución infantil y las redes de pornografía; la violación sexual y hasta asesinato de la próxima generación de latinas.

Esto es una tragedia innegable e inaceptable. Me parte el corazón y me causa rabia el hecho que hayan hombres capaces de hacer semejantes cosas. Esta lucha la tenemos que adoptar.

Detrás de esta explotación de jóvenes mujeres se encuentra el afán de ganar más dinero, nutriéndose de quienes se ven forzadas a abandonar sus hogares para buscar trabajo en el norte.

Sé que hay bastantes mujeres en los Estados Unidos que han aguantado estas atrocidades. Muchas veces viajan solas o en un grupo pequeño. Muchas veces son demasiado jóvenes.

Estoy enojada con los hombres que lucran de este negocio, pero aun más con los gobiernos que se hacen la vista gorda. Estados Unidos y México han tolerado este sistema de mano de obra en las sombras. Digan lo que digan, lo han permitido y hasta promovido.

Existe una sola solución para estos atropellos masivos en contra de los derechos humanos. La solución es sacar a los millones de migrantes, de cuyo sudor se ha lucrado tanto, de las sombras donde carecen absolutamente de garantías legales.

Mientras tanto, nosotras mismas te nemos que expresarnos para poner fin a la explotación de las jóvenes. Si existen hombres en nuestras comunidades que abusan de estas mujeres, han de existir también hombres capaces de defenderlas. ¡Que nadie me diga que no sabe que pasan estas cosas, desde las montañas de Chiapas a las calles de El Bronx! Lo sabemos muy bien. No tienen papeles, no pueden apelar a las autoridades, y por lo tanto son presa fácil para los que las pretenden atacar, capturar y abusar.

Este año debe ser el año en que estamos hablando en serio cuando decimos que ningún ser humano es ilegal, que todo ser humano merece una protección básica. Estas jóvenes son como sus hijas y sus hermanas. No son diferentes, ni menos humanos. ¡Defiéndenlas!