‘Mis niñas ahora viven en mi corazón’

Habla la madre de tres pequeñas que murieron en incendio de Connecticut
‘Mis niñas ahora viven en mi corazón’
Matthew Badger (izq.) y Madonna Badger, los padres de las tres niñas que fallecieron en un incendio durante las festividades de Navidad, observan uno de los féretros, poco antes funeral que se realizó ayer en Manhattan.
Foto: AP

NUEVA YORK/AP – Cientos de personas atestaron ayer un templo histórico en el corazón de Manhattan para el funeral de tres niñas que murieron con sus abuelos en un incendio que se produjo la mañana de Navidad en Stamford, Connecticut.

El “servicio de acción de gracias por las vidas de Lilian, Sarah y Grace Badger” se llevó a cabo en la iglesia de Santo Tomás, una congregación episcopal histórica en un templo de piedra estilo alto gótico francés.

El programa del evento tenía una fotografía risueña de Lily, de 9 años, acompañada por sus hermanas de 7 años Sarah y Grace con el cabello despeinado y vestidos estampados de flores.

La madre de las niñas, Madonna Badger, y un amigo, Michael Borcina, sobrevivieron y fueron atendidos en un hospital.

“Mis niñas están en mi corazón. Están justo ahí. Y allí es donde viven ahora”, dijo Badger con la voz entrecortada.

En la nave de la iglesia, que todavía lucía adornos navideños, había tres arreglos florales. Las lecturas incluyeron pasajes de la Biblia, como “Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis”, y “Hay un tiempo para cada cosa”.

Badger lloró mientras seguía a los tres ataúdes cuando éstos eran sacados del templo, acompañada por su esposo Matthew Badger, del que está separada.

Los portadores del féretro eran 18 bomberos de Stamford que respondieron a la llamada de auxilio. Más de 500 personas acudieron al servicio fúnebre.

El incendio comenzó por unas brasas dentro de una bolsa de cenizas arrojada a la basura, según dijeron las autoridades. Habían sido retiradas de la chimenea, de forma que los niños no se preocuparan de que Santa Claus (Papá Noel, Viejo Pascuero) tuviera problemas al bajar por ella.

Las víctimas murieron asfixiadas por el humo. El abuelo, Lomer Johnson, también sufrió un traumatismo en la cabeza y el cuello, resultantes de una caída o de haber sido golpeado por un objeto.