Que no te agarre la depre de enero

Frío, deudas y dificultades en lograr metas de Año Nuevo hacen de este mes uno de los más tristes de todo el año
Que no te agarre la depre de enero

Nueva York – Ya pasaron las fiestas y celebraciones decembrinas y ahora muchas personas se están enfrentando a una dura realidad: pagar las enormes deudas que adquirieron en sus tarjetas de crédito por las excesivas compras de regalos navideños.

Otros están comenzando a ver cómo fracasan en alcanzar las metas poco realistas que se propusieron para el inicio del nuevo año.

A esto se suma el intenso frío y la oscuridad que caracterizan los días de invierno en Nueva York y otras ciudades del Hemisferio Norte.

Estas son algunas de las razones que, según investigaciones médicas, hacen de enero uno de los meses más tristes de todo el año.

Diferentes reportes, como el realizado por el Instituto Mexicano de Seguro Social (IMSS), indican que a comienzos de año aumenta el número de personas que sufren de depresión o que requieren de atención psiquiátrica para tratar éste y otros problemas emocionales y psicológicos como la angustia, ansiedad y estrés.

Un informe del IMSS indica que en enero de 2010 aumentaron entre 30 y 40% los casos de personas deprimidas por no poder pagar sus deudas de diciembre.

Muchos se angustian cuando les llega el primer estado de cuenta de las tarjetas de crédito, con lo gastado en las compras navideñas, y deben sumarlo a otros pagos del mes como la renta, electricidad, estudios, transporte, comida, etc.

“En la comunidad latina hay algunos factores de riesgo específicos para sufrir de depresión; uno de ellos es la pobreza. Si están gastando más de lo que tienen, se les acaba el dinero y caen más en la pobreza, eso puede impactarlos y ser el detonante de un episodio de desorden depresivo”, indica el doctor Eduardo Fernández, psicólogo de la Unidad de Salud Mental del Hospital Lincoln, en El Bronx.

“Lo que les sugiero a las personas que tienen una gran deuda con sus tarjetas de crédito, especialmente durante esta época, es que reconozcan el problema y creen una estrategia; escribir todas sus cuentas y ser realista con los pagos que son capaces de cumplir”, aconseja Fernández.

“Esta es la mejor manera de atacar ésto, porque mucha gente se siente muy agobiada y tiende a ignorar el problema en vez de enfrentarlo”, agrega.

El especialista en salud mental da los mismos consejos para las personas que se preocupan demasiado al ver que no pueden lograr, o cumplir, sus propósitos de Año Nuevo.

Un análisis presentado el año pasado por el doctor Cliff Arnal, un científico británico de la Universidad de Cardiff, encontró que al pasar los primeros días de enero mucha gente comienza a darse cuenta que le será difícil alcanzar sus metas de Año Nuevo (‘resolutions’).

Para muchas personas, el perder peso, ahorrar, dejar el cigarrillo o tomar menos alcohol, se quedan en simples deseos.

“Cuando la gente no puede lograr sus objetivos, esto hace que se molesten con ellos mismos y se depriman. El problema es que al ponerse esas metas de Año Nuevo, la gente piensa muy en grande y es poco realista”, comenta el doctor Fernández.

“Estudios han demostrado que la gente que se traza metas más pequeñas y realistas, las puede lograr sin renunciar a ellas”, asegura el psicólogo.

“Si no logras la meta de perder 10 libras en un mes, no significa que has fracasado, sino que debes cambiar o reevaluar tu objetivo y hacerlo más fácil”, sugiere.

También, en las primeras semanas de enero hay muchas personas que se sienten abrumadas y tristes cuando terminan las celebraciones y retornan a la vida cotidiana y el trabajo, dejando atrás la alegría y júbilo típico de esta temporada.

“Durante las fiestas muchas personas tienen esperanza de que su vida cambiará mágicamente con la llegada del nuevo año, y cuando se dan cuenta de que eso no es automático, que un año nuevo no significa un cambio repentino y grande en su vida, se deprimen”, indica el doctor Roberto Lewis-Fernández, profesor de Psicología Clínica de la Universidad de Columbia.

“También influye mucho el hecho de que las personas que están aquí y que son inmigrantes, se sienten solas y extrañan su país y su familia durante y después de las fiestas”, agrega Lewis-Fernández, quien también es director del Programa de Tratamiento para Hispanos del Instituto de Psicología del Estado de Nueva York.

A la tristeza del invierno, el cambio de ánimo asociado a los efectos del clima en esta temporada del año, se le conoce como Desorden Afectivo Estacional (SAD, en inglés).

“En esta época del año la depresión tiene mucho que ver con la falta de luz solar. Cuando hay menos horas de luz, se causa depresión en algunas personas que son vulnerables, y hay que tratarlas con luces artificiales”, explica Lewis-Fernández.

Según el psiquiatra, las personas que sufren de este desorden pueden comprar una lámpara bajo la cual se debe sentar treinta minutos al día y eso puede mejorar la depresión.

Según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC), la depresión afecta en mayor proporción a los grupos minoritarios. El CDC indica que el 4% de los hispanos manifiesta sentirse deprimido, en comparación con 3.1% de los blancos.

Los expertos en el tema advierten que las personas deben tener mucho cuidado en no confundir la tristeza y angustia pasajera con la depresión clínica grave.

Para saber si usted sufre realmente de depresión debe prestar atención a síntomas que duran má s de dos semanas y que afectan su capacidad de sobrellevar el día a día y tener una vida normal. Los más comunes son:

Fatiga durante el día.

Dificultad para levantarse.

Baja concentración y funcionamiento en su trabajo y hogar.

Baja en el apetito sexual.

Ansiedad y desesperación.

Desesperanza permanente.

Pocos deseos de socializar.

Tristeza profunda.

Vacío existencial.

Soledad.

A las personas que sufren de algunos de estos síntomas se les aconseja buscar la ayuda de un médico o experto en salud mental. Por lo general, los tratamientos incluyen terapias psicológicas y medicamentos.

Usted puede comunicarse con la clínica para tratamiento de hispanos del Instituto Psiquiátrico del Estado de Nueva York, llamando a José Hernández al allí lo atienden gratis y en español.

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