Sangriento atentado en frontera paquistaní

Sangriento atentado en frontera paquistaní
Miembros de la fuerzas de seguridad de Pakistán inspeccionan el lugar de un atentado de bomba en la ciudad de Jamrud.
Foto: efe

Islamabad – Al menos 31 personas murieron y 70 resultaron heridas por la explosión ayer de una bomba en el noroeste de Pakistán, escenario de una espiral de violencia que contrasta con el descenso del terrorismo en el resto del país.

El atentado, el más grave de los últimos meses, tuvo lugar en una estación de miniautobuses situada en un mercado de la demarcación de Khyber, fronteriza con Afganistán, según un funcionario de esa región tribal consultado por teléfono.

La bomba estalló a las 10-45 hora local en uno de los vehículos de transporte que se encontraba cerca de una gasolinera del distrito de Jamrud y por la tarde el recuento mortal se elevaba a 31 muertos.

La fuente descartó la posibilidad de que se trate de un ataque suicida y precisó que el artefacto fue detonado por control remoto.

Jamrud se halla en el principal paso terrestre que une Pakistán con Afganistán. La zona está en las afueras de Peshawar, la capital de la conflictiva provincia noroccidental de Khyber-Pakhtunkhwa, feudo de diversas organizaciones insurgentes.

En la región se han registrado durante las últimas semanas varias explosiones y enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los talibanes, e incluso entre grupos islamistas rivales.

En el lugar son frecuentes los atentados insurgentes contra las milicias antitalibanes, que apoyadas por las autoridades combaten el aumento de la esfera de influencia de los integristas islámicos.

Organizaciones islamistas y criminales luchan por establecer estructuras de poder paralelas al Estado en Khyber, por donde discurre algo menos de la mitad de los abastecimientos para las tropas extranjeras en Afganistán.

Pero este paso y el de Chamán, más al sur, permanecen sellados a los camiones de la OTAN desde el 27 de noviembre.

Pakistán tomó entonces esa decisión en represalia por la muerte de 24 de sus soldados en un ataque con helicópteros de la OTAN en la región tribal paquistaní de Mohmand, limítrofe con Afganistán, que abrió una crisis diplomática entre Islamabad y Washington.

Analistas y fuentes de seguridad creen que Pakistán reabrirá pronto estas rutas cruciales para el desempeño de las fuerzas extranjeras en la guerra afgana, aunque el Gobierno de Islamabad no ha dado pistas de cuándo lo hará.

El triángulo formado por Khyber, donde se registró hoy el atentado, y las regiones vecinas de Kurram y Orakzai -puerta de entrada estratégica a los bastiones talibanes de Waziristán-, es el epicentro de la violencia armada de los últimos meses en Pakistán.

Sin embargo, los ataques terroristas a gran escala han descendido de forma drástica en el resto del país durante el último medio año, especialmente en los principales núcleos urbanos.