Otro grito de independencia

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), constituida en Venezuela este diciembre del 2011 por 33 países, es otro grito de independencia socioeconómica promovido por la presión de masas agobiadas por la avaricia usurera corporativa que deja un sabor amargo a corrupción política. Casos como dictaduras militares, golpes de estado, guerrillas, narcotráfico, sobornos y prostitución, son ejemplos que dejan miseria y muerte.

Esta naciente comunidad debe traer consigo el respeto y dignidad que merece la gente que cree en una democracia participativa, cuyo objetivo es incrementar la productividad para fortalecer la economía regional. Sólo así nos convertiremos en una unión consolidada de culturas y recursos naturales que evitará la fuga de cerebros y mano de obra al extranjero, donde los racistas adoran el exterminio. El paso es gigante porque demuestra el valor de la soberanía de los pueblos, socavada por intereses mezquinos desde la época colonial.

El movimiento ‘Occupy Wall Street’ podría identificarse con esta comunidad por su comprensible indignación contra la avaricia corporativa internacional y porque además multiplica una euforia espontánea popular ante la impotencia de ver sus derechos civiles y humanos pisoteados.

Desde los 16 años, en mi país, Ecuador, trabajé durante treinta años en los sectores privado y público como obrero y profesional contable. En el sector privado, mediante análisis de un contrato colectivo, me percaté cómo manipulaban las utilidades de la compañía a favor de sus jefes departamentales. Fui despedido injustificadamente, después de ocho años de servicio. En el sector público, luego de 14 años como Auditor Interno Gubernamental, uno de los “empresarios” se atrevió a ofrecerme dinero en efectivo a cambio de mi silencio.

Son experiencias que me permiten emitir una opinión veraz e imparcial sobre la corrupción política y administrativa que tanto daño causa a la humanidad. Como latinoamericano espero que la CELAC sea el grito definitivo del despertar de conciencias.