Buscan acortar brecha educativa de hispanos

La población hispana en ese estado aumentó casi un 50% en la última década

WINDHAM, CT – En su condición de enlace con los padres en un distrito escolar, Ana Lozada constata a diario una marcada brecha cultural: padres que piensan que los maestros son racistas, maestros que dudan del compromiso de los padres con la educación de sus hijos. A menudo, uno habla solo inglés y el otro habla únicamente español.

Es una historia que se repite a menudo en las comunidades de inmigrantes y que cobra fuerza en Windham, un distrito rural de Connecticut que registra uno de los peores desempeños académicos en un estado más conocido por la buena calidad de sus escuelas. El año pasado, el estado tomó una medida sin precedentes al intervenir para resolver problemas presupuestarios, un descenso en las calificaciones y una creciente deserción escolar.

Las frustraciones que percibe Lozada entre las familias hispanas no son inusuales en esta localidad de personas de bajos recursos: en todos los distritos escolares de Connecticut donde hay información disponible se nota que el desempeño académico de los hispanos es inferior al de los demás en este rincón de Connecticut, que según algunos detractores no se ha adaptado todavía a los cambios generados por el rápido crecimiento de la población hispana.

“Las familias hispanas encaran problemas”, declaró Lozada, quien tiene 24 años y es una de siete personas que hablan español contratadas como enlaces con la comunidad el año pasado, luego de que el distrito comenzó a ser supervisado por el estado.

Connecticut registra una de las brechas más grandes del país entre los estudiantes que sacan buenas notas y los que obtienen notas bajas. El gobernador Dannel P. Malloy se comprometió a tratar de acortar esa brecha y dijo que una reforma educativa sería una de sus prioridades con miras a la sesión legislativa que comienza el mes que viene. La brecha refleja una enorme disparidad de ingresos en el estado, pero también las dificultades que encaran las minorías.

A pesar de que la población hispana aumentó casi un 50% en la última década, los fondos para la enseñanza de inglés para extranjeros disminuyeron a $1.9 millones este año, comparado con los $2.5 millones que se asignaban en 1999.

Quienes promueven una reforma dicen que la brecha académica no responde únicamente al idioma, sino que es un indicio de que el estado no hace lo suficiente para preparar a los maestros para una población cada vez más diversa y pobre.