Diez años de vergüenza

La prisión en la bahía de Guantánamo es una mancha gigantesca que ensombrece los valores democráticos de los que tanto se precia nuestro país. Esta es una contradicción que ratifica la imagen de prepotencia e ilegalidad cuando es a su favor, que tanto daño causa a Estados Unidos a nivel internacional.

El centro de detención para supuestos terroristas cumplió hace unos días diez años de su creación. Un período inhumano desde todo punto de vista para tener a una persona encerrada en un limbo legal y sin idea alguna de cual será su destino.

Esta aberración surgió entre las decisiones tomadas apresuradamente por la administración anterior después del ataque del 9-11 y la posterior invasión a Afganistán.

La idea de una prisión en una isla que esté fuera de toda jurisdicción legal desafía todo concepto de legalidad internacional. Como si no fuera suficiente, la mayoría de los detenidos no eran en absoluto “lo peor de lo peor” como lo repetía el ex secretario de Defensa, Donald Rumsfeld.

Varios eran apenas adolescentes e individuos cuya falta más grave fue estar en el sitio equivocado y en el momento errado. La lenta y silenciosa liberación posterior de una gran cantidad de detenidos fue el mejor ejemplo de la falta de tino del gobierno de George W. Bush.

La existencia de Guantánamo representa una victoria y una bandera del terrorismo que todavía flamea. Es un poderoso argumento de su triunfo al lograr que una sociedad democrática traicione sus valores por el temor que despiertan los terroristas.

El presidente Obama llegó a la Casa Blanca con la promesa de cerrar la prisión y todavía está en deuda. Se han cambiado algunas normas y los tribunales han fallado favor de los detenidos, pero eso es insuficiente. Hay que cerrar esa prisión.

La idea y la existencia de un sitio como Guantanamo es digna de las dictaduras latinoamericanas que recurrieron a torturas y desapariciones porque no supieron enfrentar dentro de la ley la amenaza terrorista. Nuestra democracia es sólida como para juzgar a sospechosos bajo las leyes de la Constitución.

Los 10 años de Guantanamo es una década que debe avergonzar a todo los creyentes en los valores democráticos.

Impremedia/La Opinion