México: Límites de líderes ciudadanos

Isabel Miranda de Wallace es un nombre importante en México, responde a la madre de un joven secuestrado y asesinado, que se convirtió en investigadora, descubrió a la banda y la entregó a la justicia, y cuando el juez castigó a los culpables con sentencias ligeras, presionó para que los asesinos no encontraran la puerta de la calle con una gran facilidad. Ella logró lo que la policía no quería o no podía hacer. Sin duda que es una lección ejemplar, tanto para la sociedad como para el gobierno; muestra la incompetencia de los cuerpos policíacos que se convierte en un sustento fundamental de la impunidad; la falta de voluntad política para limpiar a las fuerzas policiacas; y la distancia que tienen que recorrer las ciudadanas(os) que quieren confrontar los agravios, pero también indica que la sociedad tiene que ser más proactiva, aún cuándo esto de enfrentarse a diversas áreas del gobierno, muchas veces coludidas con los factores que afectan a la sociedad.

Soy de la opinión que hay que erigirle un monumento al tesón y el compromiso ciudadano, sin embargo, esto no es posible porque atravesó una línea muy delicada, aceptó ser candidata a jefa de gobierno del D.F. por un partido político: Acción Nacional. Ella se defendió diciendo que no lo pidió, que se lo ofrecieron, y tiene razón. Cuando el gobierno y/o los partidos políticos se enfrentan a voces molestas, como la de Doña Isabel, o las reprimen o tratan de cooptarlas, así que buscan la manera de acercarlas al poder y terminan por hacerles ofertas difíciles de rechazar, cuyo costo tendrá que ser el silencio, porque una cosa es criticar y otra tener que defender el sistema al que se entró, aunque la hayan llamado. Este no es un juego nuevo, el PRI lo practicó por muchos años, con tan buenos resultados, que ha frenado la madurez política de la sociedad mexicana dándole una posición preponderante a la política.

El PAN dice que le ofreció la candidatura porque es una mujer muy popular, al grado que opacó a los cinco precandidatos (Flota los denomina ciud-enanos) de ese partido, lo que no debe sorprender. La intención de voto en el D.F. el PAN no rebasa el 10%, y con el efecto Calderón, todo indica que este porcentaje puede caerse, porque será imposible remontar la carga de decenas de miles de muertos y las historias de corrupción que ahogan al país. Sin un porcentaje importante de voto en el D.F., un candidato presidencial puede venirse abajo, así poder elevar los votos aunque sea un poco implir mayor cuota de diputados y muchos recursos fiscales para el partido para el futuro. Isabel Miranda se hizo famosa por su cruzada, más por haber tenido éxito y por enfrentar a ese sistema que hoy la invita por su popularidad.

Aclaro, no es que me moleste que ella acepte la candidatura, es muy libre de hacer con su vida, su reputación, y sus causas, lo que se le dé la gana, el problema es el mensaje para la sociedad. Desde que los gobiernos panistas entendieron, que un mecanismo para silenciar las protestas es la cooptación de los que protestan, hemos visto un debilitamiento de la protesta y un reforzamiento de la impunidad; los políticos saben que la gente cae en el espejismo del poder, y pierden el estímulo que los obliga a mejorar su gestión como gobernantes.

Sus críticos -dentro del PAN- dicen que la señora Miranda no tiene habilidades de gobierno, y eso es cierto, pero tampoco las tenía de policía; y los panistas se han distinguido por gobernar mal, ella, si gana, podrá aprender, aunque es claro que no la lanzan para ganar.

Nadie en su sano juicio puede pensar que el PAN tiene la capacidad para ganar la elección, entonces por qué arriesga ella el prestigio ganado a costa de un gran sufrimiento, poniéndolo al servicio de aquellos que fueron incapaces de revertir una situación complicada, y que han llevado al país a un baño de sangre nunca soñado.

La señora Miranda demuestra que el tejido social no está tan descompuesto como sostienen los políticos, pero tampoco lograra limpiarlo con esta aventura, mientras que sus causas podrán sufrir un retroceso.

Creo que hubiera hecho mucho mejor de haberse quedado como activista social, para presionar a los políticos para que cumplan con su papel y no darles una excusa más para evadir su responsabilidad, o en una de esas, aprovecha el impulso para elevar su lucha, ¡ojalá!

PD. Ernesto Zedillo está usando para su defensa en Estados Unidos los mismos argumentos del chileno Pinochet, las sorpresas que encontramos frente a los responsables de matanzas y crímenes de lesa humanidad.