Dardos de todos lados en debate

Los cuatro precandidatos republicanos se atacan mutuamente

Guía de Regalos

WASHINGTON, D.C.- Los cuatro aspirantes que quedan para la candidatura presidencial republicana protagonizaron ayer un fogoso debate en Carolina del Sur en vísperas de las primarias del sábado en ese estado y tras una cadena de sucesos que han revolucionado la contienda.

El debate en el coliseo de North Charleston se produjo en un día marcado por la salida de la contienda del gobernador de Texas, Rick Perry, y su apoyo al expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich; íntimas revelaciones sobre las infidelidades del segundo, y la sorpresiva noticia de que fue el exsenador Rick Santorum el ganador de los comicios de Iowa el pasado 3 de enero.

A lo largo del encuentro de dos horas, más parecido a una ronda eliminatoria, tanto Santorum como Gingrich buscaron proyectarse como la mejor alternativa y el “más claro contraste” al exgobernador de Massachusetts Mitt Romney, quien sigue liderando en las encuestas aunque con una reducida ventaja.

El debate arrancó con un Gingrich al ataque tras las revelaciones a la cadena ABC de su segunda exesposa, Marianne, de que éste le propuso un “matrimonio abierto” para así continuar su amorío con su entonces amante y ahora esposa, Callista.

Gingrich calificó de “despreciable” que CNN haya optado por abrir el debate con esa “basura” de noticia que, subrayó, además de ser “falsa” es un ataque a su integridad y sólo sirve a los medios para “proteger al (presidente) Barack Obama”.

“Cada persona acá conoce algún dolor personal… usar a una exesposa y dos días antes de una primaria convertir (sus revelaciones) en un asunto significativo en una campaña presidencial es lo más cercano a despreciable que pueda imaginar”, se quejó Gingrich, interrumpido por aplausos.

Por lo demás, la creación de empleos, la derogación de la reforma sanitaria, la defensa del capitalismo, la condena del aborto y el combate a la inmigración ilegal dominaron el encuentro a menos de dos días de que abran las urnas en el “Estado de Palmetto”.

Como en otros debates, todos se pronunciaron en contra de la inmigración ilegal, aunque Gingrich prometió que, de ganar la presidencia, eliminaría las demandas en contra de estados como Carolina del Sur, Alabama y Arizona, que han adoptado leyes contra los indocumentados.

“No creo que deportaremos a abuelas y abuelos con vínculos a la comunidad”, dijo Gingrich al reiterar su postura de modernizar el sistema de visas y permitir una vía de legalización para quienes llevan mucho tiempo en EE.UU.

Los candidatos prefirieron, sobre todo, fijar su atención en la misión única de los republicanos- vencer a Obama el próximo 6 de noviembre.

Romney tambaleó ante las continuas presiones para que divulgue su declaración de impuestos antes de que termine el proceso de primarias.

Dijo que la divulgará pero que no pedirá “disculpas” por su éxito en la empresa Bain Capital, a la vez que afirmó que esta polémica sólo ayuda al “goteo” de ataques de los demócratas.

“Si resulto como candidato, las divulgaré… yo pago muchos impuestos”, afirmó Romney, sin indicar cuántos años abarcaría.

Gingrich, que hoy mismo divulgó sus ingresos de 3,1 millones de dólares en 2010, le espetó a Romney que si no tiene nada que ocultar debería mostrar ya sus ingresos y evitar sorpresas más adelante.

A Romney, que hasta ahora parecía el candidato inevitable, le llueve sobre mojado y ve reducida su ventaja frente a Gingrich y ante el terco escepticismo de los votantes republicanos, según varias encuestas.

Un sondeo del diario digital Politico indicó que el 37 % de los posibles votantes en las primarias de Carolina del Sur piensa votar por Romney, pero un 30 % apoya a Gingrich. En esa encuesta, Paul logra un 11 % y Santorum, un 10%.

Santorum se encargó de pincharle el globo a Gingrich, al recordar que él estuvo en el Congreso cuando éste presidió la Cámara Baja y, a su juicio, no tiene el liderazgo necesario para gobernar.

Por su parte, el legislador tejano Ron Paul, descrito por los medios como “el insurgente”, reiteró sus posturas anti-sistema y destacó su experiencia militar, aunque tiene escasas posibilidades de ganar en las primarias del sábado, según observadores.

El encuentro de esta noche, el segundo en Carolina del Sur desde el lunes, fue la última oportunidad de mermar la ventaja de Romney que, de ganar el sábado, sería un gran salto hacia las primarias de Florida el día 31 y hacia su eventual coronación como candidato de su partido.