¿Qué será de nuestra amada América?

Aun las grandes potencias se destruyen según mengua la fe. Cualquier persona, hogar y nación, da curso a su decadencia según menguan en la fe y reverencia al Ser Supremo y Creador. Tan pronto una persona niega la existencia de Dios, tal parece que empieza a hundirse sin que lo note.

No me refiero a Sodoma y Gomorra, ni aun a Babilonia. Me refiero a la gran nación de Estados Unidos de América. Norteamérica ha sido comparada con “la Tierra Bendecida”, “La Ciudad Alumbrada de la Montaña”, entre otros calificativos-metafóricos afluentes como “la Tierra del Libre y la Casa del Bravo”, como dice la estrofa “Grand Finale” del Himno Nacional “The Star-Spangled Banner”, la canción-poema escrita en 1814 por el poeta amateur y abogado Francis Scott Key.

El juramento americano habla de “a Nation under God”, o sea, de “una nación bajo Dios”. Tanto en las cortes y edificios del estado, como en el billete de dólar vemos el rótulo: “In God We Trust”, o sea, “en Dios confiamos”. Tal parece que los padres o la mayoría de los padres de esta nación expresan con sus pensamientos, su fe en Dios.

“Hoy todo está cambiando. La nación le está dando la espalda a Dios”, exclaman los profetas bajo lágrimas al ver que su nación se deteriora en la fe.

Por la promoción del ateísmo de la fundadora de los “Ateos Americanos”, la difunta Madalyn Murray O’Hair, la Corte Suprema de los Estados Unidos prohibió el uso de la Biblia y la oración a Dios en las escuelas en los años 1962-63. Aunque su organización lo niega, supuestamente, ella también promovió que el nombre Dios no debe aparecer en los medios de comunicación masiva, tales como la televisión.

La atea Madalyn Murray O’Hair desapareció en 1995 y su cuerpo fue descubierto en el 2001. Su hijo William J. Murray hoy es presidente de la Coalición de Libertad Religiosa en Washington D. C. y es un fiel luchador por los derechos cristianos alrededor del mundo.

La Junta de Educación de Nueva York ha determinado que a partir del día 12 de febrero las iglesias que usan los auditorios de las escuelas para adorar a Dios salgan de esos lugares. Las iglesias tendrán que buscarse otro lugar a partir de esa fecha.

Naturalmente, nos estamos secularizando como nación. Se está echando a Dios fuera de todo lugar público. Hoy la familia no está formada de un hombre, una mujer y sus hijos. Hay una nueva definición para la familia. Es evidente, que el enemigo está seduciendo a “los sabios” de este mundo a que promuevan el conocimiento humano, pero no el de Dios.

Como dijo el profeta Oseas: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos” (Oseas 4:6-11).

América, Dios hoy te dice, regresa a la senda antigua. ¿Acaso estás ciega de tu degradación moral? ¿No has notado tu crisis? Tú gozabas de mi bendición, de mi abundancia. Todas las naciones de la tierra te envidiaban. Ahora se están empezando a burlar de ti. Ven, arrepiéntete. Te amo. Se fiel a tu Dios. Regresa a mí con fe ardiente. Tengo un lugar especial para ti.” ¡América, vuelve a tu Dios!