Querida madre de Laura Garza:

Usted disculpe que sin conocerla la trate con tanta familiaridad, pero desde este lunes, cuando la vi salir bañada en llanto del tribunal, la tengo “arreguindá” del corazón.

Y es que antes de esa desgarradora escena yo me la había imaginado a usted distinta.

Contenta sé que no estaba, porque dudo mucho que la alegría regresara a su corazón después de que Michael Mele le matara a Laura de una forma tan salvaje. Pero sí creo que cuando usted viajó de Texas a Nueva York, para ver el juicio contra el asesino, traía su maleta espiritual cargada de esperanzas, de deseos de que se hiciera justicia.

Hasta este lunes, Mele, última persona en ver con vida a su hija Laura, juraba y perjuraba que él no la mató y tampoco sabía cómo su esqueleto terminó en un área boscosa. Entonces, lo que usted, su familia y todos los que creen en la justicia esperaban, era que ese jurado de 12 personas hiciera su labor, que la fiscalía mostrara pruebas irrefutables, que quedaran expuestas en sala todas las incongruencias en los testimonios del acusado y finalmente que lo encontraran culpable. Sí, que ese “culpable” resonara desde Nueva York hasta Texas. Culpable y luego condena de cadena perpetua.

Pero la vida nos da sorpresas. Y el lunes, en vez de empezar el juicio, usted tuvo presenciar cómo Mele llegó a un acuerdo con la justicia y a cambio de confesar “la verdad” sólo irá preso 23 años, dos menos de los que tenía Laura cuando él la asfixió. Este hombre confesó una verdad tan “creíble” como que mató a Laura porque ella se enojó porque él tenía novia… Wao, pero si lo acababa de conocer hacía unas horas, por qué tanto enojo. Además, si fuera por un enojo o una pelea, ¿cuántas veces no habrían matado a nosotras?

Oiga, que al parecer Mele y sus abogados tienen un libro que ni usted, ni yo, ni mucha gente tiene. Piénselo: Cómo alguien consigue negociar tan poco tiempo de condena para un individuo que anteriormente fue convicto por ofensor sexual y ahora es asesino confeso. ¿Cómo?

A más tiempo -relativamente- condenaron ayer al hispano Miguel Padilla. Le echaron 17 años por haber disparado hiriendo sin querer a un jovencito que ya se recuperó.

Sé que usted no sabe lo que es dormir en paz desde diciembre de 2008. Ahora probablemente duerma menos, pensando en cuál nueva treta ejecutará Mele para salir antes de prisión. Pero no pierda la fe doña Elizabeth, no pierda la fe.

Ayer leí que en España más de 10 mil residentes de varias ciudades se congregaron para exigir que la justicia que sea más fuerte. Motivó su protesta el caso de Marta del Castillo, una joven de 17 años cuyo asesino -el novio enojado- fue condenado a sólo 20 años de prisión.

La gente esta harta doña Elizabeth. Recuerde que en España fue donde comenzó el movimiento que acá en EE.UU. se conoce como “los indignados”… Tal vez una vez más imitemos a los españoles y salgamos a las calles a pedir lo que nos merecemos.