Elecciones: En busca de un candidato

La totalidad del recorrido electoral se va cumpliendo de manera programada, como un ritual. Las primeras efervescencias se van sintiendo a fines del año anterior a la elección. Allí se abren las expectativas. En un año electoral como el presente, los inicios van encendiendo los ánimos desde principio del calentamiento -en Iowa y New Hampshire- hasta la nominación de candidatos en el verano. A partir de allí las batallas se hacen más abiertas, hasta que el proceso desemboca en la elección presidencial a inicios de noviembre.

En la actual contienda existen peculiaridades que se van haciendo notables. Ahora, a fines de enero de 2012, se ha dado a conocer por medio de una encuesta de The Washington Post/ ABC, que cerca de dos tercios de los electores aún esperan un candidato, que las “ofertas” electorales actuales no les convencen. Además, se señala que un 48% de los encuestados se pronuncia por la conveniencia de que un tercer partido haga presencia electoral. De esa manera se abre el escenario para que pudiera ocurrir algo similar al fenómeno de 1992 donde Ross Perot -con su partido de la Reforma por Estados Unidos- llegó a captar un 19% de los votos, con una propuesta fuertemente aderezada de extremismos conservadores.

Un indicio más de que las incertidumbres se han apoderado de notables sectores en el electorado, especialmente aquel que se inclina por posiciones más a la derecha, es la clara división que se patentiza en el Partido Republicano. En las primeras tres elecciones primarias, han sido tres los candidatos ganadores. Por ello es que la lucha por obtener impulso en la elección aún se mantiene.

Los analistas de la Casa Blanca saben de esas condiciones. De allí que el discurso del “Estado de la Unión”, el último del Presidente Obama en el actual período de gobierno, haya estado enfocado en cuatro puntos esenciales: (i) creación de empleos inmediatos; (ii) fortalecimiento y competitividad de procesos educativos; (iii) estabilidad fiscal afectando con contribuciones al 2 por ciento de la población que gana más de 250,000 dólares anuales; y (iv) responsabilizando de la parálisis en Washington a un Congreso dominado por republicanos y que se ha granjeado notable desprestigio entre la población.

La gente puede comprender las palabras de Obama y sus anhelos, pero también está patente en el medio, que los demócratas no han sabido generar ni imagen impecable, ni resultados que puedan convencer de manera categórica. Estas son unas elecciones en búsqueda de candidato. Hasta ahora son unas elecciones huérfanas. Uno quiere pensar que al final no perderemos todos, como sucedió con las políticas del expresidente George W. Bush, las que dejaron el actual desastre.