Citan excesos del ‘cateo policial’

El Departamento de Policía de Nueva York "paró y cacheó" a cerca de 700,000 personas en 2011.
Citan excesos del ‘cateo policial’
El presidente de Manhattan, Scott Stringer (centro) mientras anunciaba una resolución que pide una reforma del programa policial 'parar y registrar'.
Foto: JOSE ACOSTA / EDLP

NUEVA YORK – El Departamento de Policía de Nueva York, NYPD, “paró y cacheó” a cerca de 700,000 personas en 2011, un incremento récord de un 600% desde 2002 y, durante esta práctica de Stop and Frisk no encontró ningún arma en el 99.9% de los casos, y en el 94% de las ocasiones no realizó ningún arresto.

Lo peor de todo, según señaló ayer el presidente de Manhattan, Scott Stringer, el programa de Stop and Frisk se enfoca “injustamente en afroamericanos y latinos”, revelando que del total de detenidos y revisados en 2011, cerca del 85% fueron personas de estas comunidades minoritarias.

“Debido a la práctica de ‘parar y cachear’, que en muchos casos no se realiza con el respeto y la cortesía que la gente se merece, muchos padres y abuelos latinos y afroamericanos, cuando envía a un joven a la calle a comprar leche, están más preocupados por la interacción de éste con la policía que con los vendedores de drogas del vecindario, y esto es un problema que debe preocuparnos a todos”, dijo Stringer, indicando que el programa policial Stop and Frisk “ha provocado que los jóvenes no se sientan motivados a colaborar con la uniformada”.

En rueda de prensa en Manhattan, Stringer, junto a una coalición de funcionarios electos, líderes comunitarios y religiosos, anunció una resolución que demanda una reforma al controversial programa Stop and Frisk del NYPD, aprobada unánimemente por las Juntas Comunitarias de ese condado.

“La resolución llama al comisionado de la policía y al Alcalde, a que reformen esta práctica de ‘parar y registrar’, de modo que no violen los derechos constitucionales de las personas”, dijo Stringer, indicando que la resolución también pide que el gobierno federal investigue el Stop and Frisk.

Stringer dijo que reconoce el trabajo que está haciendo la policía en proteger la ciudad, “pero llamamos al alcalde Michael Bloomberg para que mire las estadísticas, y reforme el Stop and Frisk para que no violen derechos constitucionales y los registros se apliquen equitativamente a todas las personas de la ciudad.

María Luna, líder de distrito de la Junta Comunitaria 12, dijo que no sólo son los jóvenes que la policía para y revisa.

“Yo, que soy una persona mayor, también fui parada y registrada por la policía a principio de año, y cuando dos policías me dijeron que me detuviera y les mostrara lo que llevaba en la cartera, me sentí histérica porque no creo tener la apariencia de ser una criminal”, dijo Luna.

“Los hispanos tenemos el doble miedo de que nos crean criminales y nos crean indocumentados, y en esta ciudad eso es increíble y debe revisarse”, señaló Luna. La misma queja la dio el afroamericano Luther Stubblefield, residente de Loisaida, quien reveló que pese a ser una persona mayor, de 71 años de edad, en los últimos meses la policía lo ha parado y cacheado hasta en tres ocasiones.

Entre los que se mostraron a favor de una reforma al programa Stop and Frisk estuvieron los concejales Robert Jackson e Ydanis Rodríguez, y el congresista Charles Rangel, quien reveló en un comunicado que “cualquier política que afecte desproporcionalmente a las minorías, es una clara violación de sus libertades civiles garantizadas en la Constitución”.

Paul J. Browne, del NYPD, señaló que Stop and Frisk “salva vidas”, y sostuvo que en los pasados 10 años, se han producido 5,430 homicidios en la ciudad, comparados con 11,058 ocurridos en la década anterior a la Administración Bloomberg. “Estos logros significativos -5,628 vidas salvadas- los atribuimos a estrategias con política proactivas, que incluyen ‘parar y cateo’”, dijo Browne.