Periodismo en Ecuador

Periodismo en Ecuador

La libertad de expresión está bajo asedio en Ecuador. La ratificación por parte de la Corte Nacional de Justicia de una condena de 40 millones de dólares por difamación, y tres años de cárcel para los principales directivos, y el exeditor de opinión, del diario El Universo busca acallar las críticas dentro de un sistema democrático.

Ahora el presidente Correa, quien interpuso la demanda porque le desagradó y consideró incorrecta una columna de opinión escrita por Emilio Palacio, dice estar considerando un perdón hacia los imputados.

En realidad, el mandatario debería pensar en respetar las opiniones de los periodistas y especialmente reconocer la subjetividad del estilo.

Sin embargo, en esta ocasión está mostrando una hipersensibilidad hacia la crítica, digna de un gobierno autoritario.

La decisión judicial despertó una fuerte ola de críticas por parte de medios internacionales, mientras que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos pidió al gobierno de Correa la suspensión inmediata de la condena. A esa solicitud se han unido varios expresidentes del continente, como el estadounidense Jimmy Carter, el brasileño Fernando Henrique Cardoso y el peruano Alejandro Toledo, entre otros.

La reacción a este asunto no es exagerada. Si acaso debe crecer. Hoy nos unimos, no sólo al llamado a respetar la libertad de expresión en América Latina, sino al de proteger la labor de los medios ante regímenes que esperan gobernar sin vigilancia ni oposición.

Creemos que la demanda de Correa al medio es improcedente y que la intención es mandar a la bancarrota a El Universo -un bastión de 91 años y que ha sido crítico de Correa desde antes que éste llegara al poder.

Ecuador no es el único país en donde gobernantes de turno han levantado una guerra contra los medios de oposición. Por eso, el caso de El Universo no puede verse como único del Ecuador, ni como una batalla entre correistas y anti-correistas; izquierdistas y conservadores; pobres y oligarcas, sino como una prueba tangible de la amenaza bajo la cual subsisten los medios y la libertad de expresión en América Latina. Para evitar el silencio hay que atreverse a levantar la voz. El gobierno de Ecuador debe suspender esta sentencia.

Así demostrará que está dispuesto a jugar con las reglas de una democracia sin intimidar a los medios de comunicación.