Ramón Patiño: errante artista paraguayo

Ramón Patiño: errante artista paraguayo
Con su maleta cargada de historias, dibujos y bocetos, Ramón Patiño recorre las calles de El Bronx para inspirarse y seguir creando.
Foto: Rebeca Herrero / edlp

Nueva York – Ramón Patiño llegó a Nueva York cargando una maleta llena de fotos, guiones, notas y dibujos; un puñado de objetos expresivos, sentimentales y nostálgicos de este hombre con cabello blanco y ojos azules penetrantes que parece un personaje salido de ‘Cien Años de Soledad’.

El veterano actor, productor y guionista paraguayo se mudó a El Bronx hace 12 años. Su experiencia en el radio-teatro y en puestas en escena en su país natal le permitieron juntar un largo conjunto de memorias que carga consigo en esa maleta.

“Llegué a esta ciudad a raíz de la situación financiera en mi país. Los bancos se fueron a la cuneta en Paraguay y así fue como poco a poco me fui trayendo a mis hijos y a mi mujer a Nueva York. Todo para proveerles un futuro mejor”, explica el escritor que muchas veces hizo radio-teatro para el Teatro Olimpia en Asunción, lugar en el que empezó cuando tenía unos 17 años.

Ahora Patiño recorre las calles de El Bronx buscando inspiración en la belleza de la vida. Su lugar favorito son las bibliotecas, porque allí devora los libros que lo hacen feliz.

“He escrito cuentos para niños, para mis nietos, hago dibujos de personajes que me inspiran, escribo poesía y traté de montar una obra de teatro en el Colectivo Paraguayo de la ciudad”, expresa mientras sujeta hojas sueltas con poemas, dibujos y una princesita de la que no quiere dar a conocer su nombre , “ya que aún no le he hecho el ‘copyright’, admite.

El artista cuenta que ofreció una de sus obras al director puertorriqueño Lin Manuel Miranda, pero confiesa que no ha podido contactarlo aún.

“He tratado de que lea mis obras, porque son piezas dignas de estar en algún rincón de la ciudad, en un teatro”, asegura.

Movido por su gran pasión, lleva sus obras literalmente consigo, bajo el brazo, a cada rincón de El Bronx, poniendo por alto el nombre de Paraguay y su amor por las artes.

“Cuando comencé a realizar el radio-teatro, la gente visitaba estos espacios en mi país porque era la mejor forma de entretenimiento. Yo empecé sujetando las pancartas con las letras del guión para así ayudar a otros actores. Me memorizaba las líneas, hasta que un día me pidieron actuar y así fue como comencé. He hecho cine, televisión y teatro por más de cinco décadas. En Nueva York casi monto mi propia obra de teatro pero no lo logré ya que no tenía verdaderos actores en mi repertorio”, indicó con un tono de decepción.

Uno de sus cuentos los dedicó al Intendente del Teatro en Asunción, Chiquitín Lambaren, también a otros actores que ya han fallecido. Y es que sus viajes literarios los hace lleno de nostalgia con la intención de colocarlos algún día en alguna tarima de un teatro en Manhattan.