Con Luis Kenton: premiemos lo decente del arte popular

El presidente Leonel Fernández Reyna debiera culminar su actual gestión gubernativa, caracterizada por beneficiar a ciertos representativos del arte popular en sus diversas manifestaciones por puro clientelismo político, premiando la decencia: dotar de una pensión al merenguero y coreógrafo, Luis Kenton.

Hace cierto tiempo por estos mismos medios digitales, dirigí una carta pública al mandatario, en la que le solicitaba una pensión digna para quien, más que un amigo, es un hermano. Hoy, afectado por una espondilosartrosis degenerativa que lo mantiene inutilizado y atado corporalmente a una silla de ruedas; es el propio Luis quien, hace poco, solicitó esa ayuda.

Independientemente de nuestro lar común: Borojol; a Luis Kenton, me unen afinidades musicales desde mucho antes de que éste incursionara en la música. Pasado el tiempo, se formó el dinámico grupo de merengue con coreografía espectacular denominado: “Los Kenton”.

Luego, lamentablemente, sobrevino la caída de Luis en el Centro Olímpico al intentar dar un triple salto en la cama olímpica. Nunca se recuperó de aquellos cortes en la columna, pero aún con sus dolencias; Luis se sobrepuso, graduó de sicólogo; formó una fundación y ya tiene en su haber, seis libros publicados. Un ser tan fenomenal e incansable trabajador social, ¿no merece que se le otorgue una pensión que le de sostén para el resto de sus días?

Luis Kenton, es un exponente diáfano e impoluto, de este apéndice de nuestra cultura popular: el merengue. Aunque por motivos muy personales hube de abandonar la música acicateado por algunos ideales políticos tal vez, para algunos, hoy simples quimeras, y entender que la música popular estaba infestada de vicios; todavía recuerdo cuando aquél imberbe jovencito, me pedía que interpretara algún bolero de su agrado.

Luis me demostró fehaciente y contundentemente, que incurría en un error al reprimir ese talento. Pero más que eso, él junto a su hermano Tito, mostraron que sí tenían madera y perseverancia, cuando un día decidieron abandonar los estudios de medicina, para entregarse a la kentomanía; un estilizado baile afincado en las artes marciales.

Con Luis Kenton, la época de los merengues de los 80’s conserva a uno de sus representantes más limpio, sano, auténtico y paradigmático. Tengo entendido que el mandatario Fernández, ha distinguido con nombramientos y pensiones a varios representativos del arte popular de ahora y de aquella época, pero creo firmemente, que Luis es merecedor de estos beneficios. Y, tal vez sería importante apuntalar que, hace algún tiempo, me dijeron que era simpatizante del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), aunque antes se correspondía con ideas de izquierda.

Ya hace un tiempo, desapareció mi mentor musical, Nelson Castillo. Este gran músico y virtuoso guitarrista, oriundo del callejón “El embudo” de la barriada de San Miguel; también fue un ejemplo de entereza y honorabilidad. En una muy extraña coincidencia con Luis Kenton, aunque por circunstancias naturales; Castillo, también era parapléjico.

Ojalá y el presidente Fernández Reyna, deje a un lado ciertas “motivaciones”; se torne sensible, y otorgue una generosa pensión a Luis Kenton.