Aun los hijos de “Chencha” pueden salir hacia adelante

Esta no es una simple palabra de motivación para hacer a alguien sentir bien, esta es una observación que siempre sorprende a los jueces de este mundo. Si es verdad que el pertenecer a una “familia funcional” es un gran paso al desarrollo humano, también es mentira que porque tú seas un bastardo o hijo de “Doña Nadie” tienes que abrazar lo que venga o tirarte a la calle de la desilusión. Lo que quiero establecer es que cualquiera que desee echar hacia adelante en la vida, puede lograrlo aunque de bandazos o la marea se levante en contra.

En una conferencia a la familia, hice la pregunta: “¿Cuantos de ustedes se criaron con sus dos padres? Algunos levantaron su mano y se pusieron de pie con una sonrisa. La mayoría de dividieron a dar respuesta a la siguiente pregunta para verificar que se criaron con su madre. Sólo una persona admitió que se crió con su padre.

Si es verdad que es una ventaja criarse con los dos padres, es verdad también que aunque sea más difícil, no es imposible triunfar en la vida. Por lo tanto animo al lector que sea agradecido si tiene sus dos padres o se haya superado en la vida sin uno de ellos dos, que motive a esta generación, especialmente a aquellos carentes de esa gran oportunidad del calor y dirección paternal.

Hubo un hombre joven llamado Jefté en el libro Jueces, capítulo 11 del Antiguo Testamento, que sus propios hermanos de padre, lo echaron de la casa porque él era “hijo de ramera” aunque era esforzado y valeroso. Este prejuicio estuvo vigente hasta el tiempo que atacaron los guerreros enemigos, entonces los ancianos de su pueblo, lo buscaron y le trajeron para hacerlo “caudillo” de ellos.” Jefté salió a la guerra y los libró de caer en esclavitud.

¿Qué marcó la diferencia? Esto indica que él que quiere puede; y el que no puede es porque no quiere. No permitas que nadie asesine tu deseo bautizándote con un nombre feo del cual tu no tienes culpa llevar. Tú no eres culpable de haber nacido en un hogar funcional o disfuncional. Tú no escogiste tu familia pero sí puedes escoger tu camino. Levántate, pelea y cambia tu destino.