México en el Eje del Mal de Estados Unidos

Han pasado 16 años desde que Caspar Weinberger, Secretario de Estado durante la administración de Ronald Reagan, escribía en su libro: The next wars sobre la potencial guerra en la frontera entre México y Estados Unidos a causa del tráfico de las drogas.

En la publicación, Weinberger plantea que en 2003 México y Estados Unidos podrían entrar en un escenario de guerra debido a un liderazgo corrupto y liderado por el narco.

Hoy pareciera que ese escenario es más que posible cuando el FBI señala a Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”, como la persona más buscada. Después de la muerte de Osama bin Laden, el narcotraficante, señalado por Forbes en algún momento como uno de los hombres más influyentes y con una fortuna de unos mil millones de dólares, es perseguido por sus actividades ilícitas.

A la vez, elementos de la Guardia Nacional se encuentran apostados en la frontera y se ha intensificado la campaña dentro de Estados Unidos de un México inseguro y prácticamente fuera de control. La última alerta por parte del Gobierno de Washington señalaba 17 entidades como inseguras para hacer turismo o viajar a ellas, prácticamente el 50% del territorio mexicano.

Si bien los números señalan que México batió record con los 22 millones de visitantes que tuvo en 2011, no ayuda que las noticias más recientes son las balaceras en Nuevo Laredo, en Saltillo y Monterrey. En el mismo Nuevo Laredo, tan sólo unos días atrás, estalló un artefacto en un centro comercial en el que un bebé de 18 meses resultó muerto. Y Guadalajara mostró su rostro violento con las imágenes de un cuerpo carbonizado en un autobús después de los narco bloqueos.

Todos esos nuevos muertos se acumulan a los 13 mil que van durante este último año de gobierno del Presidente Felipe Calderón y a los casi 60 que se contabilizan desde que en 2006 puso al Ejército y a la Policía Federal a ejercer tareas de seguridad.

Con este escenario es que los republicanos y los militares en una campaña cada vez más directa, han presionado al Gobierno de Barack Obama pidiendo que se integre la cláusula de terrorismo en la iniciativa Mérida.

A su vez, el general Charles Jacoby, jefe del Comando Norte del Ejército de Estados Unidos y quien ha estado destacado en Irak y Afganistán, consideró a los cárteles como un enemigo “brutal y adaptable”, y por ahora no se puede concluir si se está ganando o perdiendo la lucha contra el narcotráfico en México.

De la mano de estas declaraciones, el general Douglas Fraser, jefe del Comando Sur del Ejército estadounidense recordó durante esta misma audiencia que en diciembre pasado el Departamento del Tesoro encontró que el grupo extremista Hezbollah y el cártel de Los Zetas estaban conectados.

De acuerdo con el militar, el libanés Ayman Joumaa habría lavado unos 850 millones de dólares para Los Zetas a través de un banco canadiense, además de que fue acusado de traficar con toneladas de cocaína provenientes de Sudamérica a Estados Unidos.

Fraser mismo, durante su alocución comparó a México con las naciones ubicadas, según el Gobierno de Estados Unidos, en el Eje del Mal.

“Sabemos por nuestras experiencias en Afganistán e Irak que, en la frontera, las instituciones débiles son explotadas por la actividad maligna, ilícita, y ésta, que en verdad es el corazón y alma, el motor económico de las organizaciones criminales trasnacionales, se expresa en la frontera… tráfico ilícito de personas, armas, efectivo y drogas”.

No importa que operativos de Estados Unidos como “Rápido y Furioso” o el lavado de dinero que hizo la DEA, parezcan opuestas a su objetivo. El escenario planteado por Weinberger hace casi ya dos décadas se muestra ahora posible. Acusaciones sobre autoridades corruptas y nexos con los narcotraficantes, relaciones de los cárteles con grupos de terroristas y el envío de marines como enlace de los militares mexicanos hacen del tráfico de drogas el tema central en la frontera, donde en muy baja intensidad pareciera haberse ya activado una guerra. México pareciera estar hoy ente las naciones del llamado el Eje del Mal.

Esta columna fue publicada originalmente en www.sinembargo.mx