Las ‘Chicas Card’ llegan a otros barrios

Las ‘Chicas Card’ llegan a otros barrios
Una de las chicas del servicio a domicilio se dirige a uno de los automóviles donde la espera su cliente.
Foto: Fotos: EDLP

Nueva York – A cinco meses de entrar en vigencia la ley contra las “chicas card”, los distribuidores de tarjetas no sólo continúan operando en las inmediaciones de la Avenida Roosevelt, en Queens, sino que se ha extendido a otros vecindarios latinos o han recurrido a la Internet.

Otros vecindarios latinos enfrentan una situación similar, además de que el internet se convirtió en un medio eficaz para promover los servicios sexuales.

La ley contra las “chicas card” -iniciativa del Senador José Peralta y respaldada por el Asambleísta Francisco Moya- prohíbe la distribución de tarjetas con imágenes obscenas en un radio de 40 cuadras en la Avenida Roosevelt y sus inmediaciones.

La legislación –efectiva desde noviembre pasado- impone una pena máxima de un año de prisión y/o mil dólares de multa a quienes distribuyan impresos pornográficos.

La oficina de prensa de la policía indicó que la información que tienen aún no está clasificada en este tipo de violaciones.

Al parecer, los distribuidores de tarjetas decidieron probar suerte en otros vecindarios a raíz de la ofensiva de las autoridades por erradicarlos de la Avenida Roosevelt.

Desde hace algunos meses, los distribuidores ofrecen tarjetas de chicas a lo largo de la Avenida Steinway, desde Broadway hasta la Avenida 31, según residentes del área. En este vecindario operan con mayor discreción a diferencia de otras áreas de Queens.

Un portavoz del Senador Peralta dijo desconocer la situación en otros vecindarios, e insistió en que la legislación brinda resultados favorables. Apuntó que la Primera Enmienda protege la distribución de imágenes de frutas, flores y hortalizas, que desde la introducción del proyecto de ley, a menudo son utilizados en las “chicas card”.

Los distribuidores de tarjetas intentan ganar terreno en otros condados. En la intersección de la calle 187 y la avenida Crotona, en El Bronx, los distribuidores abordan trabajadores de apariencia latina -especialmente en fines de semana- ofreciéndoles tarjetas con frases como “limpieza a domicilio” o “cambio de aceite”.

También operan en los vecindarios de Parkchester, Castle Hill, Hunts Point, Fordham, y las inmediaciones de las avenidas Saint Lawrence y Elder, según informaron residentes de estas áreas.

El mexicano Gustavo Méndez, de 33 años y residente de Castle Hill, dijo haberse sorprendido cuando recibió recientemente una “chicas card” al salir de la estación del tren.

“Yo pensé que algo así sólo se veía en la Roosevelt”, acotó.

Vecinos indicaron que los distribuidores de tarjetas arriban al lugar ocasionalmente. La Junta Comunal 9 indicó que no se han recibido quejas al respecto.

En otras zonas del condado, el problema parece ser más antiguo. Podría ser el caso en la Avenida Jerome.

“Tengo dos años viviendo aquí y en este tiempo he visto varias veces a los hombres en la calle entregado tarjetas que promocionan servicios de prostitutas. No es nada nuevo”, dijo un residente.

En el condado de Westchester la situación es similar, especialmente en las estaciones del tren y autobuses en New Rochelle, Mount Vernon, Yonkers y Mamaroneck.

“Yo nada más trabajo repartiendo publicidad. De lo demás no sé nada”, dijo un distribuidor en Mamaroneck.

Activistas apuntaron que la mayoría de distribuidores podrían ser sólo empleados.

Javier Valdéz, codirector de Se Hace Camino Nueva York, indicó que las autoridades deben poner mayor atención en la maquinaria detrás de los distribuidores.

“Los distribuidores de tarjetas en nuestros barrios son una muestra de la economía poco sana. [Esta gente] Busca ganarse la vida. El enfoque debe ser en los proxenetas y las posibles víctimas de trata”, indicó Valdéz.

Por otro lado, en el terreno de la promoción de servicios sexuales, las tarjetas de chicas empiezan a ser sustituidas por el uso de internet. El sitio web mundoanuncio.com –en el que se insertan anuncios gratis- es popular entre algunos latinos por la cantidad de alternativas ofrecidas en los cinco condados. La publicidad incluye fotografías y mensajes sexuales explícitos.

Juan Peña –nombre ficticio- visita frecuentemente el sitio y en un centenar de anuncios dijo haber contactado a “Chibalo”, un salvadoreño que transporta chicas desde Queens hasta el condado de Westchester.

El informante llamó a “Chibalo” desde su departamento en New Rochelle y 40 minutos después el hombre, de unos 25 años, arribó al sitio -en un auto negro con placas de Connecticut- acompañado de una joven que aparentaba unos 19.

“El servicio de 15 minutos cuesta $30. Reparten mujeres a domicilio como si fueran quesadillas”, dijo Peña.

El informante indicó que “Chibalo” también envía fotografías de “sus chicas” a posibles clientes para que “escojan” la de su preferencia, además de recurrir a perfiles en FaceBook.

En mundoanuncio.com se puede encontrar ofertas de trabajo en servicios de prostitución. Al llamar solicitando el empleo en uno de estos anuncios, un hombre que se identificó como José indicó “yo estoy cerca del estadio del Yankee Stadium. Si vienes, de una vez te tomo las fotos para subirlas a internet para que te pongas a trabajar ya”.

La organización Voces Latinas dijo que el internet es un “monstruo” difícil de combatir, pero debe preocupar su uso para promocionar servicios de prostitución.

“Los proxenetas no invierten en la impresión de tarjetas de chicas, ni se arriesgan a ser cuestionados en la calle por un oficial”, indicó una portavoz.

Javier Valdéz, de se Hace Camino Nueva York, apuntó que leyes como la de “chicas card” sólo son una “curita” para el enorme problema que se confronta.