El peligro del bullying

Este tipo de violencia marca la vida de los pequeños.
El peligro del bullying
Muchos niños son víctimas de abuso tanto físico como verbal en sus escuelas.
Foto: thinkstock

Fernanda, Sebastián, Diego, María, Laura, Arturo, Sofía, Leonel, Ramón, sea cual fuere tu nombre, ¿cuánto tiempo crees que tomó a tus padres pensar en el más adecuado para ti?

El nombre es una referencia personal que sirve para ser identificados toda la vida, por lo que los apodos se pueden convertir, si se dicen con la intención de lastimar, en maneras hirientes para dirigirse a las personas.

Ramón es un niño blanco, de cabello negro, ojos grandes, cabello lacio y muy inteligente, además de tener algo de sobrepeso. Cierto día, un compañero de clase que se llama Mauricio dejó de hablarle por su nombre para decirle “Jamón”, todo el mundo comenzó a reír porque les resultaba gracioso que se pareciera el apodo a su nombre.

A partir de ese momento, Ramón empezó a ser un niño tímido y se alejó de sus amigos, ya no quería jugar con nadie y lo peor de todo, es que la comida ya no le resultaba atractiva porque la veía como algo que le ocasionaba problemas y dejó de comer.

Al paso de unas semanas, su salud se afectó y como no decía nada en su casa, su familia no sabía qué le estaba pasando, ni cómo podían ayudarlo.

Su mamá se percató de que algo sucedía y decidió llevarlo al médico, le hicieron algunos estudios y se dieron cuenta de que Ramón necesitaba mejorar su salud ya que a su cuerpo le faltaban algunos nutrientes.

El médico les informó que lo habían llevado justo a tiempo y les mandó una dieta adecuada para él. Poco a poco empezó a recobrar su salud y aprendió, gracias a las recomendaciones del doctor, a cuidar su alimentación.

En ocasiones, no todos los niños corren la misma suerte que Ramón, y su familia no se da cuenta a tiempo de que el niño pasa por una mala situación. Hay estadísticas que reportan que este tipo de violencia, que también forma parte del llamado Bullying, ha llegado a marcar la vida de cada vez más niños en edad escolar.

Eulalia Magaña García es psicóloga por la Universidad Autónoma Metropolitana, y ella nos comenta que poner un apodo o un sobrenombre a una persona, puede llegar a ser una forma de demostrar afecto, cuando estos están relacionados con sustantivos o adjetivos positivos, como cuando las mamás les dicen a los niños “corazón”, “cielo”, etcétera, pero el sentido de los sobrenombres se vuelve negativo y se consideran una forma de violencia cuando son puestos por envidia o por coraje, como cuando se le compara a alguien con algún animal, por tener alguna característica física muy particular, además esto también tiene repercusiones en el rendimiento en la escuela y en el estado de ánimo.

La experta nos recomienda evitar sobrenombres como “gordito” o “enano” ya que pueden afectar a la persona a quien se lo decimos. ¡Ah! No hay problema con aquellos apodos que no tienen un sentido insultante y que se refieren al nombre en sí, la experta dice que en su caso, ella se llama Eulalia, pero prefiere que le digan Lala.

Hay apodos que pueden ser divertidos o con cariño, como en el caso de Lala, pero hay que estar atentos de que no insulten o lastimen a quien se lo decimos, ya que si tratamos con respeto a los demás, sin importar si estamos en la escuela o en otra parte, tendremos un buen ambiente en el que nadie se sentirá mal u ofendido como le pasó a Ramón y por el contrario, sean las cualidades de cada uno las que sobresalgan.

Te recomendamos le eches un vistazo a:

• El libro de las virtudes, de William Benett, Editorial Vergara.

• Alguien me está molestando: El bullying, de Annie Acevedo y Mimi González, Ediciones B.

“Conocerte a ti mismo, esculpe tu carácter”

Bojorge@teleton.org.mx