Una masiva participación en la capital mexicana

MEXICO/EFE – Los habitantes de la capital mexicana participaron ayer masivamente en el barrio de Iztapalapa en la representación de la Pasión de Cristo, instaurada hace 169 años y que se ha convertido en la conmemoración de Semana Santa más importante del país.

La representación, que incluyó el juicio, el viacrucis y la crucifixión de Jesucristo, comenzó a primera hora de ayer y se prolongó hasta última hora de la tarde en ese barrio del oriente de la capital mexicana.

El acto se estaba desarrollando sin contratiempos, con la seguridad a cargo de unos seis mil agentes policiales. Los organizadores esperaban que a lo largo del día de acudieran a esta representación unos dos millones de personas.

La conmemoración religiosa en Iztapalapa es uno de los festejos con mayor arraigo y tradición entre los católicos mexicanos, ya que se celebra desde hace más de medio siglo en una ceremonia en la que participan los vecinos del lugar.

Esta escenificación teatral de la Semana Santa surgió a raíz de una epidemia de cólera que azotó a la población en 1843, habitada entonces por unas 20,000 personas, en su mayoría indígenas. La epidemia fue de tal magnitud que acabó con la vida de muchos habitantes del lugar, por lo que quienes habían sobrevivido hicieron la promesa de emprender una procesión si la peste se acababa.

Una de las mayores representaciones en México se realizó en Iztapalapa, un barrio de clase trabajadora en el oriente de la capital del país.

Habitantes del propio barrio son escogidos para representar los distintos papeles, incluido el de Jesús y María, que recorren las calles de la zona ante la mirada de cientos de miles de personas, incluidos turistas nacionales y extranjeros, que llegan a testificar el viacrucis. También las reclusas de una prisión salvadoreña escenificaron este año su propia versión de La Pasión.

En Guatemala partieron procesiones de numerosos templos católicos del país que recorren las calles ornamentadas con alfombras fabricadas con serrín teñido de vistosos colores y petalos de flores. Las monumentales andas en las que se exhiben esculturas que representan las diferentes etapas de La Pasión, son cargadas en hombros por miles de feligreses que visten de luto.

En otras localidades de Brasil, Perú, Nicaragua y otros países también se observaron procesiones.