Buena nueva desde Mississippi

El estado de Mississippi tiene una historia tenebrosa en cuanto a la discriminación y a la segregación racial, como muchos otros similares en el sur estadounidense. Sin embargo, a diferencia de sus vecinos, allí se logró bloquear una ley estatal antiinmigrante. Y esta sí es una buena noticia.

El secreto de esta victoria para el sentido común estuvo en la oposición a la ley del sector empresarial y policial.

La Cámara Baja estatal aprobó en marzo una medida migratoria similar a las de Alabama, Carolina del Sur, Georgia, Louisiana y Tennessee, pero esta murió en el Comité Judicial del Senado. El panel la consideró como una interferencia en la función policial porque la medida obligaba a los oficiales a reportar a los indocumentados, con pena de multa al departamento si no lo hace.

Este también es el resultado del cabildeo en contra de la medida realizado por el sector empresarial agrícola, avícola y el Concejo Económico de Mississippi, entre otros. Ellos no quisieron correr el riesgo de sufrir pérdidas económicas por la falta de trabajadores en el campo, ni de reputación al arrestar a ejecutivos extranjeros de fábricas locales. Todo eso ocurrió en estados vecinos debido a este tipo de ley.

Por otra parte, el caso pendiente ante la Suprema Corte de Justicia sobre la validez de la SB1070 de Arizona -que se argumenta el 25 de abril- fue suficiente como para llamar a una pausa en medio de la fiebre antiinmigrante en las legislaturas estatales. Alabama tuvo la opción de ejercer la cautela, no obstante, se embarcó con la HB56 y ahora es el que tiene más dificultades para implementarla, representando un alto costo para sus contribuyentes.

Siempre hemos dicho que el sector empresarial juega un papel clave en el debate sobre inmigración. En Missisippi frenó una ley punitiva que iba contra sus intereses. Que bueno sería, por ejemplo, que volcaran ese compromiso a nivel federal para aprobar el DREAM Act que les ayudará a tener una fuerza laboral capacitada. O en favor de una reforma integral que solucione de una manera digna el flujo de mano de obra necesario.

El sector empresarial, como la Cámara de Comercio de Estados Unidos, simpatiza con la idea de una reforma migratoria, pero nunca puso su presión real sobre los legisladores federales, como lo hace en una ley impositiva. Se necesitan más que palabras.

Es casi seguro que en la próxima sesión legislativa en Mississippi reaparecerá una medida similar a la que fracasó esta semana. Esperamos que en el futuro se mantenga la cordura actual en el Senado estatal, de mayoría republicana, y que lo ocurrido en este estado estimule al sector empresarial a tomar un papel más activo en favor de leyes migratorias razonables y humanas.

Impremedia/La Opinion