Granjas florecen en Bushwick y BedStuy

Se buscan pollos y voluntarios para sembrar terreno en Brooklyn
Granjas florecen en Bushwick y BedStuy
Lo que antes era un lote vacío ahora se ha convertido en una granja.
Foto: CAROLINA LEDEZMA / EDLP

Brooklyn – Hace cuatro años, Patricia Cardozo, argentina de 39 años, no dormía de pensar en lo que sus tres hijos podían ver a través de la ventana de su vivienda, en el 362 de la calle Stockton. Ahora sus cortinas están siempre abiertas y sus hijos juegan y trabajan la tierra libremente en la explanada contigua, que antes era un refugio de drogadictos, malhechores e indigentes.

Fue hace un año que la joven pareja Masha Radzinsky y Vicent “Vinny” Olsen logró que el dueño de ese terreno abandonado los autorizara para instalar la segunda granja urbana de Bushwick City Farm (BCF) en esta zona de Brooklyn. La primera funciona desde 2008, a pocas cuadras de ese espacio baldío en la esquina de la calle Stockton y la avenida Lewis.

Cuando lo limpiaron “sacaron toneladas de basura y toda clase de desperdicios, incluidas agujas usadas y botellas”, recuerda Cardozo, quien cuando descansa de su trabajo como conserje de su edificio hace tiempo para ayudar y sembrar para que este verano todo florezca.

“Antes era imposible que los niños jugaran, porque no se sabía con qué o quién se toparían”, explica. Hoy, en cambio, ese es el patio de juego de su esposo y su hijo de diez años.

“El año pasado hasta celebramos Halloween y todos los vecinos vinieron disfrazados”, dice feliz sabiendo que iniciativas como ésta han robado terreno a los traficantes y adictos en su vecindario para beneficio de todos. Y este 21 de abril habrá una gran celebración por el día de la tierra, según anuncian en la página web de BCF.

Cardozo ha apoyado a Vinny y Masha desde 2008, cuando abrieron su primera granja en un lote vacío del 897 Broadway. Allí, a la sombra de la vía aérea del subterráneo, funciona un oasis de vida donde pollos, patos, gallinas de Guinea y un pavo viven tranquilos, protegidos de las ratas y otras alimañas por una tropa de gatos que comparten el espacio.

Cada domingo, a la puerta del recinto, reparten gratuitamente huevos frescos, ropa donada por los vecinos y vegetales producidos en casa o que obsequian los comerciantes vecinos.

“Es muy bueno que ellos hagan esto”, dice Evelyn Avilés, boricua que lleva 35 de sus 53 años viviendo en la zona. “Yo voy mucho y traigo a casa de todo: huevos, lechuga, papas, brócoli y hasta ropa”.

El nuevo jardín

Con sus 9,000 pies cuadrados, el jardín de la calle Stockon es cinco veces más grande que el de Broadway, lo que permitirá tener un huerto de vegetales y árboles de manzana, higo y melocotón que ya crecen protegidos por cajas de madera.

También habrá un vivero y área recreativa con plantas locales y bancos que los mismos voluntarios construyeron con madera de desecho.

Gracias a donaciones, poco a poco han conseguido los recursos para cerrar el espacio y hasta la tierra para poder plantar. El plan es construir un refugio para más de 50 gallinas y sus gatos protectores que fueron rescatados, donde además recibirán las aves que la gente quiera donar.